Mi hábito de enero: meditar

Mi hábito de enero: meditar

Como me gusta probar cosas nuevas, este año me he propuesto hacer el experimento de adquirir un nuevo hábito cada mes, para un total de 12 nuevos hábitos a lo largo del año. ¡Imagínate como empezarás el próximo año con 12 nuevos y saludables hábitos en la saca!

Voy a hacer un poquito de trampas porque además de este hábito mensual voy a intentar mejorar otra serie de hábitos secundarios. El caso es que el objetivo principal será afianzar el hábito del mes y el resto si los puedo conseguir bien y sino también, no quiero desperdiciar fuerza de voluntad porque es un bien muy escaso.

Así que para empezar el año he escogido uno de los hábitos que creo que más me pueden ayudar para hacer mejor el resto del año: la meditación.

Para que te hagas una idea te cuento que esto de la meditación no es algo nuevo para mí, llevo muchos años meditando en mayor o menor medida, aunque siempre he tenido problemas para convertirlo en un hábito.

Cada vez hay más estudios que demuestran los beneficios de meditar: mejora la creatividad y la productividad, calma la ansiedad, ayuda con la depresión, los pensamientos se vuelven más positivos… todo esto fruto de intentar dejar calladita durante un rato a nuestra crítica voz interior. Y todo esto con una sesión diaria de unos 20 minutos, y… ¿qué son 20 minutos al día para conseguir vivir mejor?

Pero no he empezado meditando 20 minutos al día, más que nada porque al tercer día ya no sería capaz, sino que he diseñado un plan de acción para empezar en pequeñito e ir avanzando hacia el objetivo a lo largo del mes.

Como enero tiene 4 semanas y media he estructurado la evolución del hábito de la siguiente manera:

  1. Los primeros 4 días, enero empezaba en jueves, tenía la opción de meditar si me apetecía y por el tiempo que pudiera o quisiera, sin obligaciones.
  2. La segunda semana, primera semana completa, mi marca estaba en meditar los 7 días por un tiempo de 5 minutos por sesión. Eso supone una forma asequible de empezar para mí aunque si fuera nuevo en esto de meditar empezaría con 1 o 2 minutos.
  3. Para la tercera semana el objetivo es aumentar la sesión de 5 a 10 minutos y seguir haciéndolo durante 7 días.
  4. Durante la cuarta semana quiero meditar por períodos de 15 minutos.
  5. Y para acabar, la última semana será en la que llegaré a esos 20 minutos mágicos y 7 días a la semana que harán que haya fijado el hábito.

Para ayudarme a conseguir afianzar este hábito no solo estoy utilizando los trucos de empezar en pequeño y enfocarme principalmente en un solo hábito, sino que además he escogido el momento de meditar para que quedara dentro de una de mis rutinas diarias.

Acoplar un nuevo hábito a una secuencia que ya realizas es una de las mejores formas de no olvidarlo, así que yo tengo un disparador: en cuanto vuelvo de mi paseo mañanero antes de hacer nada me siento y medito un ratito. También tengo un recordatorio por si no saliera a caminar algún día.

En otro post ya explicaré cómo medito y qué es para mi meditar, por el momento te puedo decir que no es tan difícil como muchos pensamos y que no se trata de tener la mente en blanco durante 20 minutos. El objetivo de la meditación es acallar tu voz interior concentrándote en otra cosa, por ejemplo la respiración o visualizar un color o repetir un mantra, y como la voz hablará y te distraerá de vez en cuando, tendrás que volver tranquilamente a tu objeto de focalización. También resultan muy útiles los audios de meditaciones guiadas que te enseñan varias técnicas de meditación.

Meditar es mi hábito para enero, ¿te has planteado que nuevos hábitos quieres forjar este año?

Mis 3 palabras para 2015

Tranquilidad

Por segundo año sigo la tradición que empezó Chris Brogan y que Isra García se encarga de amplificar en el mundo hispanoparlante con el hashtag #3palabras2015 y su recopilación anual de todos los que compartimos este ritual.

El año pasado mis palabras escogidas fueron Disfrutar, Aprender y Compartir. Aunque me he guiado bastante por ellas solo he logrado al 100% la parte de Aprender, mientras que he disfrutado menos de lo que me hubiera gustado y no he logrado compartir todo lo que quería. De todas formas he puesto buenos cimientos para seguir mejorando en esos aspectos, que no es poco.

Este año me voy a enfocar en 3 palabras que están bastante relacionadas entre ellas para mí: Bienestar, Tranquilidad y Hacer. Las explico un poquito:

Bienestar

El año pasado ha sido un año especialmente complicado para mí en el ámbito de salud. Por suerte he aprendido muchas cosas que puedo aplicar para estar mejor y este año me toca aplicarlo y afianzar una serie de hábitos saludables que me ayuden a sentirme bien: comer mejor, hacer más deporte…

Tranquilidad

Muy ligado a la anterior palabra este año voy a centrarme mucho en no solo mejorar mi salud física sino también mi salud mental. El yoga y la meditación serán mi base para conseguir esto aunque ante mi se abre un amplio mundo de posibilidades para conseguir dejar las preocupaciones de un lado y ser mucho más feliz consiguiendo estar en paz conmigo mismo.

Hacer

Me he transformado en una auténtica máquina de aprender: leo libros y artículos, veo charlas y webinars… pero fallo estrepitosamente en aplicar lo que aprender. Acumular por acumular conocimiento no tiene ningún sentido, y menos cuando llegas a un punto en el llegas a niveles avanzados en muchas materias diferentes, así que ya llevo una temporada en que pongo mi foco en aplicar cosas y ver qué pasa. Con esto no quiere decir que hago las cosas por hacer sino que planifico menos y me centro en lanzar más y más cosas aprendiendo cada vez por experiencia propia y no de otros.

Pues estas son las 3 palabras que quiero que me guíen durante este año, ¿cuáles son las tuyas?

Empezar con la monetización en mente o sólo el tráfico y los usuarios

Empezar por tráfico o menitación

Cuando tengo una nueva idea de negocio con enfoque principal en la generación de contenido siempre tengo la duda si definir bien el modelo de negocio y la monetización o por el contrario olvidarme un poco de esto y preocuparme solo por el tráfico o los usuarios al principio.

Creo que no existe una respuesta correcta y que depende mucho del tipo de proyecto y del emprendedor. Por ejemplo Emprenderalia nació como un side project (no era mi trabajo principal) y en su momento no me preocupaba demasiado como monetizarlo, lo que quería era saber si existían otros emprendedores con las mismas necesidades y problemas que yo, y procurar ofrecerles el mejor contenido posible, lo más variado posible y de la mano de diversos expertos.

Es más, 3 años después de su lanzamiento será cuando haga la primera prueba importante de monetización: el lanzamiento de un curso que condensa todo mi conocimiento y experiencia en materia de transformar una idea en un negocio. Por el camino he hecho diversas pruebas como afiliación y la misma pre-reserva del curso antes de crearlo, pero hasta ahora no había hecho una apuesta en firme.

Con esto no quiero decir que debas esperar 3 años a monetizar un proyecto, ni mucho menos, solo que puede ser mejor iniciar un blog creando contenidos durante un tiempo como actividad de ocio y una vez conseguida una audiencia mínima, quizá unas 100 visitas al día, puedes empezar a conocer mejor quiénes son, qué problemas tienen y cómo puedes ayudarles, y entonces arrancar la metodología Lean.

Por el contrario, si el proyecto es tu dedicación principal mi consejo es que antes de mover un dedo tengas muy pensado cómo conseguirás el dinero y empieces aplicando Lean desde el minuto 0, porque de lo contrario el tiempo que pase hasta que empieces a ingresar puede significar la muerte de tu proyecto.

Why so serious

Why so serious?

En la película Batman el caballero oscuro, el joker le pregunta a Batman: ¿por qué tan serio? (Why so serious?), y esta es una de las cosas que me suelo preguntar a menudo, nunca se sabe de dónde te puede venir una lección filosófica…

A veces me tomo la vida tan serio que da risa. De vez en cuando me paro por un momento y me doy cuento que tengo el semblante serio, el ceño fruncido y que me estoy tomando algo con una solemnidad que es normal ni necesaria. ¿Y de qué sirve tomarte las cosas tan serio?

Creo que una de las señales más importantes de la gente sana y feliz es el sentido del humor, pero no en los buenos momentos sino aplicado a todas las situaciones de la vida. Como leí una vez: no se puede reír y estar enfadado al mismo tiempo así que… ¿por qué no reír más? ¿por quéno tomarnos la vida de una forma más ligera?

Creo que hay muy pocos momentos en los que realmente sea necesario ser serios y sin embargo me veo demasiadas veces tomándome algo como si fuera más importante de lo que es, en vez de estar disfrutando estoy sufriendo y creo sinceramente que podría ser al revés.

¿Y cómo tomarse la vida menos en serio?

Pues una de las preguntas que todavía no he sabido resolver satisfactoriamente pero creo que tiene mucho que ver con vivir en el presente, ni en la culpabilidad del pasado ni en las preocupaciones del futuro. Más fácil de decir que de hacer aunque cosas como romper con un pensamiento negativo, meditar o hacer yoga son realmente útiles para volver al presente y relativizar la seriedad de las cosas.

¿Tienes la respuesta a la pregunta del joker?

Reseña de Remote de Jason Fried y David Heinemeier

Remote de Jason Fried y David Heinemeier

Remote, el último libro de los creadores de Basecamp Jason Fried y David Heinemeier, se centra en explicar las bondanzas del trabajo en remoto respecto al trabajo en oficina. Si ya has tenido la oportunidad de trabajar desde casa o si eres emprendedor es muy posible que este libro te va a aportar muy poco.

Es una lástima pero esperaba mucho de este libro ya que su anterior libro Rework me pareció absolutamente revolucionario, y en cambio me ha dado la sensación de encontrarme con un panfleto que se centra en repetir de diferentes formas por qué se debería adoptar el trabajo en remoto.

No me entiendas mal no es un mal libro, y si eres trabajador por cuenta ajena o manager quizá le puedas sacar algo de provecho, el problema es que carece de la sorpresa de Rework y no aporta casi nada a los que solemos trabajar desde casa.

Hay un par de ideas que son interesantes como: disponer de un chat informal con el que simular las típicas conversaciones alrededor de la máquina de café, la necesidad de solapar parte de los horarios para que todo funcione bien… y alguna que otra cosa más. El resto del libro insiste en destacar lo bueno que es trabajar en remoto y cómo superar las posibles desventajas.

Me habría gustado leer más explicaciones sobre herramientas/técnicas/métodos para mejorar la colaboración en remoto, que surgiera el tema de asistentes virtuales y que no solo se centraran en empresas de un buen número de trabajadores sino también en emprendedores con pocos colaboradores.

Mi consejo es que solo lo leas si no tienes idea de lo que supone trabajar en tu casa o si quieres utilizar sus argumentos para convencer a alguien para trabajar en remoto, en el resto de casos la lectura es muy floja.

¿Nuevos hábitos? Empieza en pequeñito

Empieza en pequeñito

Después de explicar que los hábitos mejor de uno en uno me faltaba añadir que además toca empezar poco a poco para ponérselo fácil a nuestro músculo de fuerza de voluntad.

Con un ejemplo lo podrás entender muy fácil. Supongamos que quieres mejorar tu alimentación, ya sea por motivos de salud, para adelgazar… ¿te suena haber probado a iniciar una dieta totalmente diferente a la tuya y no poder aguantar más que unos pocos días? Para mí cambiar la dieta al completo, aunque es un solo hábito en teoría, es un cambio a lo grande y que es muy difícil de mantener en el tiempo.

Y si… ¿en vez de cambiar la dieta al completo empiezas por instaurar los martes sanos? Es decir en vez de comer cada día lo que te tocaría empieza por hacer que cada martes todas tus comidas consistan en vegetales y proteínas por ejemplo, nada de pan ni de excesos los martes. ¿Esto ya parece más fácil?

Empezando en pequeñito te resultará mucho más fácil y no desesperarás con tanta dificultad, y cuando ya has asentado un día… amplía a 2 y luego a 3… Así de una forma más sencilla podrás irte ajustando hasta conseguir el cambio que querías.

Y quien dice alimentación dice deporte, empieza por salir a caminar 5 o 10 minutos antes de apuntarte al gimnasio, y si lo que quieres es escribir todos los días empieza escribiendo solo 5 o 10 minutos en vez de querer escribir un libro…

Quizá pienses que esto te llevará mucho más tiempo que hacer el cambio entero, y estás en lo cierto pero probablemente esta forma de hacer te lleve a ser capaz de mantener estos hábitos en el tiempo y que no solo duren un par de semanas.

Así que ya sabes, los próximos hábitos que quieras conseguir… de uno en uno y poquito a poco.

¿Muchos frentes abiertos? Elige uno y olvídate del resto

¿Muchos frentes abiertos?

Tener muchos frentes abiertos es algo que le pasa a mucha gente pero los emprendedores somos expertos en esto, así que muchas veces nos podemos ver desbordados por la cantidad de diferentes áreas que debemos afrontar.

Sin perder de vista la imagen global de tu proyecto o negocio es importante que detectes las épocas en las que la cabeza no deja de dar vueltas saltando de un tema a otro, ya que si se prolonga en el tiempo puedes experimentar cantidades ingentes de estrés que no te permiten centrarte en tu trabajo por lo que te guías más por preocupaciones que por lo que realmente tendrías que estar haciendo.

¿Entonces que se puede hacer cuándo te encuentres en este tipo de situaciones? Mi mejor consejo es que entres en modo túnel, es decir, que elijas uno de los frentes abiertos y te olvides del resto. No es algo sencillo de hacer cuando ya estás muy metido en el caos pero vale la pena ya que verás que el estrés disminuye de forma drástica, aumenta tu capacidad de concentración y empiezas a cerrar los temas de manera mucho más rápida.

Para conseguir olvidarte del resto de frentes tienes que sacarlos de la cabeza y para esto el remedio suele ser apuntarlo en algún sitio que revises a menudo, de esta forma te quedarás mucho más tranquilo y podrás concentrarte en lo que tienes que hacer. Si utilizas GTD ya tendrás los mecanismos necesarios para poder hacer esto, lista de próximas acciones por ejemplo, y si no utilizas todavía este sistema de productividad puedes utilizar soluciones tan sencillas como un libreta que tengas siempre a mano o una herramienta más sofisticada como Evernote.

Si aprendes a implementar este clásico divide y vencerás simplificarás en gran medida tu vida como emprendedor, y notarás grandes resultados tanto a nivel de estrés como de gratificación por ir cerrando temas y avanzando en tus proyectos.

¿Qué es más importante: calidad o cantidad?

¿Cantidad o calidad?

La mayoría de personas que conozco, incluyéndome a mí, somos perfeccionistas, en mayor o menor grado pero lo somos. Además creo que los somos por las razones equivocadas.

Aspirar a la excelencia es algo muy loable, pero no suele ser la razón de nuestro perfeccionismo, todo lo contrario, utilizamos la excusa del perfeccionismo por el miedo a fallar y no por la ambición de hacerlo bien.

Antes de desarrollar en más profundidad el tema me gustaría contarte una historia que me parece muy ilustrativa, siento no poder recordar el origen de la historia.

En un curso de cerámica el profesor explicó el primer día de clase que iba a dividir a los alumnos en 2 grupos: los del lado izquierdo de la clase formarían el grupo “Calidad” mientras que los del lado derecho el grupo “Cantidad”. Esto implicaba que realizaría 2 evaluaciones diferentes al final del curso: a los alumnos de “Calidad” les pedía un solo jarrón de cerámica que fuera lo mejor posible y la nota iría en función de lo bien hecho que estuviera, en cambio a los alumnos de “Cantidad” nos les evaluaría lo bien que estuvieran hechos los jarrones sino que la nota iría en función del número de jarrones que entregaran, 20 jarrones sería un 10, 15 jarrones un 8…

En el momento de la evaluación surgió un curioso patrón, los mejores jarrones provenían del grupo “Cantidad” a pesar de que sus notas no dependía de ello, la razón era que al enfocarse en hacer una jarrón tras otro, con cada nueva vasija aprendían de sus errores y mejoraban su técnica. En cambio el grupo de “Calidad” se dedicó a reflexionar sobre cómo hacer el mejor jarrón posible, y a la hora de la verdad en su primer y único intento el resultado final dejaba mucho que desear.

Esta pequeña historia refleja perfectamente mi visión del asunto, no es que se trate de hacer cosas mal hechas como objetivo sino como proceso, es decir, sistemáticamente producir trabajo para poder ir mejorando poco a poco hasta conseguir la excelencia. Creo que es el único camino para conseguirlo.

El miedo a fallar nos hacer buscar la seguridad del aprendizaje eterno como excusa de que nos estamos preparando en condiciones para hacer esa obra maestra a la primera, y la realidad es que o bien nuestro trabajo resulta mediocre o bien nunca llegamos a hacerlo.

La escuela de los Seth Godin, Chris Brogan, Isra García, Valenti Sanjuan… no se enfoca en el resultado sino en el proceso, y anima a empezar a producir hoy mismo sin preocuparte de la calidad del trabajo para poder poco a poco mejor hasta alcanzar el nivel deseado.

Muchas veces el trabajo no llegará a los mínimos que te puedes exigir, tampoco es un problema porque en el peor de los casos puedes decidir no hacerlo público, signifique lo que signifique en tu área, de todas formas solemos ser nuestros peores críticos por lo que es muy interesante lanzar todo lo que vayas generando y obtener valioso feedback para seguir mejorando.

Si me aplico el cuento, que es lo que intento hacer con cada tema sobre el que reflexiono, llevo unos meses bloqueando una hora al día para escribir artículos, algunos son buenos y otros malos, algunos los publicaré otros no, otros los reescribiré… pero lo bueno es que debido a la cantidad que estoy produciendo con cada artículo nota una mejoría y además cada vez escribo más rápido y me es más fácil.

¿Y tú por qué apuestas: cantidad o calidad?

¿Nuevos hábitos? De uno en uno por favor

Hábitos de uno en uno por favor

Quizá te pase como a mí que de vez en cuando en un arranque de iluminación me da por intentar cambiar muchas cosas de mi vida a la vez: que si comer mejor, dejar de beber coca cola, hacer más deporte, trabajar menos horas, hacer meditación… y así hasta el infinito.

Vale, a lo mejor no te pasa tan a menudo como a mí pero seguro que por lo menos haces los típicos propósitos de año nuevo… y, ¿sabes por qué este tipo de iniciativas está condenada al fracaso? Porque es prácticamente imposible adquirir varios hábitos a la vez, simplemente no tenemos tanta fuerza de voluntad.

El problema es que la fuerza de voluntad es como un músculo y si no lo tienes entrenado se cansa muy rápido, así que si empiezas haciendo un esfuerzo por no desayunar un cruasán por la mañana, luego hacer deporte antes de comer, no beber coca cola con la comida… pues a la noche el músculo no aguanta y peta, y cuando peta peta de verdad, es decir, cambia de modo “cumplir con lo que te has marcado” a modo “a tomar por culo que esto es imposible”, o en el mejor de los casos a modo “por una vez no pasa nada” y créeme, por una vez si que suele pasar algo porque después viene una segunda, una tercera…

¿Entonces es imposible cambiar? Es difícil, no nos vamos a engañar, pero no imposible. El truco está en simplificar e intentar cambiar solo una cosa a la vez, y permanecer fiel a ese nuevo hábito un mínimo de 3 semanas antes de dar al salto al próximo. Lo de 3 semanas viene dado por estudios que fijan ese tiempo en transformar un hábito consciente en uno inconsciente, que es lo que buscamos, aunque yo iría sobre seguro y haría un hábito al mes.

Pero claro, si te pones a pensar que para cambiar 3 o 4 cosas vas a tardar unos cuantos meses y lo que tu quieres es estar mejor ahora… la tentación de hacer varios cambios a la vez es importante, pero el riesgo de no acabar consolidando ninguno es demasiado grande como para que te entren las prisas. Al fin y al cabo, si llevas años sin estos hábitos… ¿no puedes esperar unos meses afianzando los cambios por el camino?

Qué hacer cuando te quedas encallado en un pensamiento negativo

Dándole vueltas a la cabeza

Más que posiblemente te haya pasado alguna vez que otra como a mí y te hayas quedado en bucle dando vueltas al mismo tema una y otra vez en tu cabeza. Esto es nefasto para tu estado de ánimo y agotador.

Ya puede ser el lanzamiento de un nuevo producto, cómo llegar a fin de mes, una chica o chico que te gusta… muchas veces caemos en este ciclo tan negativo y empezamos a imaginar escenarios, a sentir emociones tóxicas, y solo hacemos que generar preocupaciones sobre una cosa que escapa a nuestro control, y si no puedes controlar algo lo mejor que puedes hacer es dejarlo ir.

Lo primero de todo es ser consciente de cuándo te has quedado encallado en un pensamiento que te genera ansiedad o preocupaciones, y saber distinguirlo de un análisis sano de una situación. Es importante observar que tipo de pensamientos tenemos sobre el tema y que sensaciones o emociones nos genera, solamente esta observación ya te puede ayudar bastante a superar la situación.

Cuando coges el hábito de darte cuenta de cuándo entras en estos bucles el siguiente paso es romper con el proceso de pensamientos, y una de las mejores formas de hacerlo es físicamente. Cambiar tu estado físico tiene un impacto brutal en tu estado ánimo, aunque no te lo creas merece la pena probarlo porque es muy sencillo.

Para romper este estado necesitas algo de movimiento y respiración. Si en ese momento no te puedes levantar puedes simplemente hacer 4 o 5, o las que necesites, respiraciones profundas, es decir, de forma lenta inspirar por la nariz llenando los pulmones desde la barriga hasta las clavículas de forma progresiva y después expulsarlo también lentamente por la nariz hasta haber vaciado completamente los pulmones. Si nunca has trabajado la respiración, por ejemplo en yoga, es posible que este tipo de respiración te resulte poco natural pero ya verás que es muy efectiva.

De por si sola la respiración ya puede tener el efecto necesario, aunque si puedes levantarte conseguirás todavía mejores resultados caminando unos pocos metros arriba y abajo de forma cada vez más vigorosa, moviendo los brazos con cada vez más energía, mejorando la posición de la espalda, levantando la cabeza y pisando con seguridad.

El último paso que te puede resultar útil cuando ya hayas cogido ritmo es pensar o incluso decir afirmaciones que te reafirmen este nuevo estado de ánimo. Frases como “me encuentro muy bien con energía y tranquilidad” o cualquiera similar pueden conseguir ese último plus para que puedas encontrarte en un nuevo estado totalmente positivo para asi finalmente romper con tu proceso negativo de pensamiento.

La próxima vez que te quedes encallado en un pensamiento negativo prueba a seguir estas recomendaciones y me cuentas el resultado :)