Vivir, emprender y disfrutar

Vivir, emprender y disfrutar

Vivir, emprender y disfrutar

Este blog me ha servido de compañía desde que empecé a escribir hace más de 3 años. Aquí he ido plasmando reflexiones y experiencias que han ido evolucionando conmigo, y me ha servido para explorar nuevos campos, por eso la temática ha ido variando bastante, siempre con el foco en emprender.

Aunque esta muy bien ir escribiendo sobre lo que te apetece en cada momento, además de ser terapéutico, hace unos meses que tomé la decisión de parar hasta encontrar un tema que me gustara lo suficiente y que pudiera ser útil para otros, y así poder sacar más partido al blog y darle continuidad.

Poco después de tomar esta decisión empecé a jugar con ideas por un lado y a la vez empecé a hacer cambios en mi vida por otro, con lo que de forma orgánica fui inclinándome hacia el tema con el que titulo este post: vivir, emprender y disfrutar.

Como decía este tema surgió de forma orgánica reflexionando sobre lo que yo mismo quería de mi vida, y no se me ha ocurrido mejor forma de vivirla que procurando disfrutar de cada cosa, teniendo en cuenta el estilo de vida de un emprendedor.

Quizá te puede parecer una obviedad aunque a mí me ha costado casi 32 años de mi vida llegar hasta aquí. Para los que jugamos a esto de emprender y de los negocios creo que nos pasa a menudo que nos tomamos la cosas más serias de lo que son, y al final podemos perder el norte y entrar una carrera de la rata de producción propia.

¿Qué significa disfrutar emprendiendo para mí?

Cuando hablo de disfrutar no pretendo que sea un sinónimo de diversión fácil, no sé trata de fiestas, eventos ni perder el tiempo en las redes sociales, sino de ser conscientes de cada paso de la aventura para poder disfrutar tanto de cada alegría como de cada error. No hablo de masoquismo sino de lo gratificante que es superar obstáculos, perseverar y acabar viendo la luz.

Muchas veces nos mata el corto plazo, y cuando entramos en modo pánico (o modo apagar fuegos) perdemos toda perspectiva de nuestro negocio y de por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo, y empezamos a sufrir, no del tipo de sufrimiento “positivo” sino del que es tóxico y nos trae estrés, ansiedad…

¿Cómo creo que un emprendedor puede disfrutar emprendiendo?

  • La primera idea es básica: si emprendes por necesidad y no por voluntad te espera una travesía de mucho sufrimiento y poca satisfacción.
  • La segunda idea es que debes potenciar una serie de aspectos de tu vida que justamente a la hora de emprender son los que más rápido desaparecen del mapa. Entre todos estos aspectos destaca uno de forma importante: la salud, ya que si no ponemos algo de nuestra parte es fácil que se resienta en pocos meses. Dentro de la salud podemos encontrar cosas como alimentación, deporte, relajación/meditación/yoga… Además de cuidar la salud no puedes descuidar la socialización, es decir, que si empiezas a aislarte para trabajar más y más los efectos pueden ser muy negativos. Finalmente conviene ser consciente de que no solo puedes vivir del trabajo y que las horas de ocio/descanso son igualmente importantes.
  • La tercera idea es aprender a vivir con la incertidumbre. Si hay un factor que permanece imperturbable a lo largo de tu aventura es la incertidumbre, básicamente emprender = incertidumbre y cuanto antes aprendas a intentar controlar solo lo que realmente puedes controlar y dejar fluir todo lo demás, antes empezarás a disfrutar realmente de todo el proceso.
  • La cuarta idea es la de productividad, a una escala mucho mayor que tachar muchas cosas de una lista. La productividad total pasa por alinear las tareas del día a día con los objetivos del largo plazo, ya que es tan importante avanzar a buen ritmo como saber si estás avanzando en el camino correcto. Trabajando bien estos 2 aspectos de la productividad puedes ahorrarte mucho estrés negativo.
  • La quinta idea es aprender ya que tengas la experiencia que tengas vas a necesitar seguir aprendiendo cosas cada día. No se trata de aprender solo cosas académicas, sino que nuevas habilidades te van a ser muy útiles conforme evolucione tu negocio. Sobre todo lo relacionado con relaciones personales/profesionales te puede ser muy útil para formar un equipo ganador.
  • La sexta idea es trabajar, y no la pongo la última por casualidad sino porque realmente creo que es la menos importante a pesar de que parezca una contradicción al sentido común. Sin todos los puntos anteriores te será muy difícil disfrutar emprendiendo a medio largo plazo, y si precisamente emprendes para seguir tu pasión, ¿qué sentido tiene no disfrutar de cada momento?

Estas ideas no son más que el reflejo de mi mismo, de mis carencias, de mi experiencia y de lo que he ido observando estos últimos años. Creo que somos muchos los que nos escapamos de la carrera de la rata para acabar atrapados en las telarañas que vamos tejiendo nosotros mismos.

Pues de todo esto va ir el blog a partir de ahora, explicando lo que ya sé, investigando lo que todavía no sé y aprendiendo de las vivencias de otros emprendedores que disfrutan o quieran disfrutar de su aventura.

Parada técnica

Una de mis apuestas para este año es trabajar a conciencia el blog, por lo que la parada técnica que voy a realizar a partir de hoy y por un periodo indeterminado, parece chocar con esa decisión.

La realidad es que tiene mucho sentido, y deriva del aprendizaje de marca personal/posicionamiento/… que estoy haciendo este trimestre, como explicaba a principios de año.

El objetivo de este parón, es trabajar a fondo los fundamentos de mi estrategia personal/profesional, para poder volver con un blog mucho mejor focalizado y englobado dentro de algo mucho más grande.

Esto además está coincidiendo con cambios a nivel personal, nuevas ilusiones, nuevas ambiciones… que están provocando un esfuerzo muy grande en busca de una coherencia y cohesión, que me ayuden a crecer como persona y como profesional.

Por eso, aunque disfruto escribiendo un par de veces a la semana en el blog, no deja de exigir una dedicación que al no estar bien focalizada no se traduce en resultados, y minimiza la posible ayuda que le pueda ofrecer a los lectores del blog.

Así que creo que es buen momento para parar un par de meses, no creo que necesite más, plantear una estrategia personal en la que el blog juegue un papel muy importante.

Nos volvemos a ver pronto por aquí, y nos seguimos viendo en twitter y en Emprenderalia :)

La trampa del corto plazo

La trampa de ganar hoy 1 euro más dejando de ganar 100 en un futuro
Me considero una persona de pensamiento estratégico y aún así caigo en la trampa del corto plazo una y otra vez.

Soy muy aficionado a proyectar un proyecto en el futuro, desglosar los factores clave, alinear con los objetivos propios o de la empresa…

Y sin embargo, a veces levanto la vista del monitor y me doy cuenta que en las últimas semanas he hecho poco más que tareas rutinarias, apagar fuegos y si acaso avanzar tímidamente algún proyecto.

El corto plazo, las urgencias, son como un agujero negro que se traga cualquier plan que tengas a la que te despistes, sobre todo si las urgencias son económicas.

A veces me miento a mi mismo y me convenzo diciéndome que cuando consiga X entonces sí que priorizaré el largo plazo… iluso.

Evidentemente hay urgencias que no se pueden posponer, y si hoy te hace falta dinero para sobrevivir, es lógico que mandes a la mierda cualquier tipo de ambición estratégica.

Lo malo es que muchas veces por ganar hoy 10 más, dejamos de ganar 100 en un futuro.

El tema es delicado y complejo, y con el tremendo impacto que tiene en nuestras vidas, creo que es fundamental parar en seco de vez en cuando para ver que estás haciendo con tu vida.

Y aún haciendo esto, puedes acabar haciéndote trampas al solitario, como me pasa a mí, y aún haciendo estas reflexiones no acabas tomando las decisiones adecuadas.

Si has sido capaz de encontrar el Santo Grial de balancear corto y largo plazo, en los comentarios te agradeceremos eternamente que nos cuentes tus secretos :)

¿Por qué emprender?

Soy de la opinión de que cualquier persona es emprendedora por definición, más o menos pero todos somos emprendedores.

Me dejo llevar por la definición que viene a decir que emprender es acometer una tarea nueva que requiere cierto grado de esfuerzo, es decir, que emprender para mí no es solo montar una startup, aunque para facilitar las cosas en el post utilizaré la palabra con ese sentido.

Evidentemente hay gente muy cómoda/cobarde/con aversión al riesgo (elige la que más te guste) que a lo largo de su vida emprende más bien poco, y para esa gente montar una empresa o constituirse como profesional independiente es poco menos que una quimera.

Para el resto de nosotros, que alguna vez nos hemos atrevido a hacer algo que se salía de la famosa zona de confort, la posibilidad de acabar trabajando para nosotros, es una posibilidad muy real, por mucho que algunos se empeñen en decir que el emprendedor nace, no se hace.

Para mí emprender, en el sentido más empresarial, es una cuestión actitud, y no creo que la mayoría de personas no puedan moldear su actitud con la predisposición y las herramientas adecuadas. Y la predisposición no necesariamente debe venir de dentro de nosotros, un estimulo externo tan potente como que te despidan del trabajo, puede hacerte ver las cosas diferentes.

Más allá de la actitud necesaria para ser capaz de arrancar una aventura de este tipo, y sobre todo mantenerla en el tiempo, es necesario saber mucho de muchas cosas, y eso es cuestión de horas, no de genes.

¿Con todo este rollo quiero decir que todo el mundo debería montar un negocio? Ni mucho menos, de hecho creo que toda la parafernalia que se está montando alrededor del concepto emprendedor, es muy dañina para la sociedad en general.

Anunciar que emprender es el remedio para todos los males, es totalmente temerario, y los que lo hacen demuestran muy poco sentido común, que parece que es lo que se lleva entre los políticos.

Aunque pienso que cualquiera es capaz de emprender, también pienso que más del 99% de la gente, se encontraría en poco tiempo con la cruda realidad del fracaso. Emprender es muy jodido, lo mires como lo mires.

Así que ahora entra la cuestión de por qué emprender, una pregunta para la que cualquier respuesta no vale.

Los emprendedores vocacionales, tenemos una respuesta muy fácil, es lo que hemos hecho siempre, a contracorriente de lo “normal”, y es lo que nos motiva a hacer las cosas. Nos gusta vivir con la incertidumbre, probar nuevas cosas, perseverar hasta conseguir lo que queremos…

Para el resto, que creo son mayoría, existen muchas más respuestas, muchas de ellas llevarán a un fracaso anunciado.

Los que están emprendiendo porque no tienen alternativa, se enfrentan al riesgo de verse en una situación todavía peor. Si la única motivación para emprender es que necesitas dinero para vivir, emprender es lo peor que puedes hacer.

La entereza física y mental que requiere montar un negocio, no es compatible con vivir en una situación tan delicada como necesitar ingresos para vivir. Todo lo contrario, las posibilidades de éxito serán mucho más elevadas si antes de emprender has acumulado un fondo de reserva que te permita sobrevivir por lo menos un año, o en su defecto vives con tus padres/pareja/familiares y la situación permite que no lleves dinero a casa durante una larga temporada.

Los que emprenden o quieren emprender porque han tenido una idea genial, siento decepcionarles pero ese motivo no vale. Si emprender con una buena idea, evidentemente es mejor que emprender con una idea de mierda, pero la ilusión que te puede generar la idea, no va más allá de un breve período de tiempo, y luego viene lo real, así que asegúrate de tener claras las razones por las que quieres emprender, más allá de que se te haya ocurrido el nuevo Facebook.

En resumen, si tienes claro por qué quieres emprender, y los motivos son sólidos y no te va la vida en ello, yo te animo a empezar cuanto antes. De lo contrario, puede que en este momento, montar un negocio no sea para ti, quizá lo sea en un futuro.

¿Por qué emprendes tú?

¿Necesito aprender más o es momento de ponerse a hacer más?

Ayer retomé el ritmo de trabajo después de un descanso de 2 semanas que llevaba retrasando casi eternamente.

Como suele ser habitual después de una desconexión completa, la vuelta me esperaba con cantidades ingentes de información sin procesar: mails, tweets, feeds…

Los mails me han llevado horas y horas de un procesado inevitable, y todavía no he acabado, y cuando estaba ojeando los blogs que sigo por lector de rss me vino una idea a la cabeza: ¿no sé ya lo suficiente como para dejar de aprender más?

La pregunta es más compleja de lo que parece y sin contextualizar choca frontalmente con una de mis 3 palabras para 2014: disfrutar, aprender y compartir.

Contextualicemos pues. En los últimos años he dedicado una media de mínimo 2 horas al día a leer, ya sean blogs, tweets, libros… incluso cursos y charlas, que son en vídeo pero los meto en la misma saca.

Gracias a esto, y a poner en práctica lo que aprendo, he podido llegar a un nivel aceptable en muchos campos, aunque estoy trabajando en focalizar en menos temas.

Así que la pregunta no va orientada a si debería dejar de aprender en absoluto, que para mí es algo imprescindible, sino en cómo debería ser ese aprendizaje y el tiempo que debería dedicar a cada parte.

Respondiendo a la pregunta: sí, es un buen momento para “aprender menos” y hacer más. Por lo que una dieta informativa se hace necesaria.

Llegado el momento en el que sabes el 80% de lo que debes saber, a ojo de buen cubero aplicando la regla de Pareto, posiblemente sea mejor minimizar el tiempo a obtener nueva información y maximizar el tiempo a poner práctica lo que ya sabes.

No voy a dejar de leer cosas sino que voy a filtrar mucho más lo que leo, y todo lo que no tenga un gran impacto en mi aprendizaje, desaparecerá de mis fuentes de información para dejar paso a una fase más práctica.

 

¡Vacaciones!

Desde este sábado 25 de enero, hasta el próximo domingo 9 de febrero, estaré de absoluta desconexión de trabajo :)

A priori nada destacable en esto que te estoy contando, pero es que no recuerdo la última vez que estuve más de un par de días sin trabajar, quizá hace 2 años o más.

Estos últimos años están siendo muy intensos, y por una razón (excusa) u otra, he evitado las vacaciones como si un descanso mío significara que se para el mundo.

Así que en estas poco más de 2 semanas, no voy a tocar ni con un palo, nada que esté mínimamente relacionado con el trabajo: nada de mails, google docs, código, artículos, rss, twitter, linkedin…

La verdad es que me da un poco de respecto desconectar de forma total después de tanto tiempo conectado y con la adrenalina típica del estrés todavía en el cuerpo, se me va a hacer raro tener tanto tiempo para mí en un mismo día :P

A pesar de ser un firme creyente en que se tiene que trabajar mucho menos, y de hecho a lo largo del día sí que descanso lo suficiente, me he sabido convencer para ir retrasando las tan necesarias vacaciones. Así que ahora me convenceré para disfrutarlas al máximo y hacer un reset mental que me permita afrontar la próxima temporada mucho más enfocado.

Y para las próximas vacaciones me comprometo a hacerlas mucho antes de llegar a estar exhausto mentalmente.

¡Nos vemos a la vuelta!

Cómo saber si estás vendiendo humo

Cómo saber si estás vendiendo humo

A veces dudo de mí mismo y me pregunto: ¿Estoy vendiendo humo?

No es que vaya de gurú ni mucho menos, esa palabra me da sarpullido, e intento compartir de forma transparente lo que sé y lo que he hecho.

Lo que pasa es que hay momentos en los que dudo de sí lo que sé es suficiente como para escribir un artículo, un ebook o montar curso por ejemplo.

Realmente me gustaría tener mucha más experiencia de la que tengo, pero eso no me debe frenar para intentar ayudar a los que tienen menos experiencia que yo.

Según como lo veo yo, la claves son la sinceridad por una parte, y no ser excesivamente humilde por la otra.

La sinceridad me lleva a no ponerme medallas que no son mías.

Todavía soy muy joven, 31 en el momento de escribir esto, y me ha dado tiempo a hacer lo que me ha dado tiempo, ni más ni menos. Es absurdo que nadie espere de mí que acumule una experiencia extensísima.

Así que no todo lo que explico lo he podido comprobar en mis carnes, todavía, lo que no me impide incorporar cosas que me parecen interesantes y que están alineadas con lo que sí he podido comprobar.

Y por el otro lado tenemos lo de no pecar de excesiva humildad.

No es que piense que sea malo ser humilde, sino que serlo en exceso te puede a llevar a menospreciar tus cualidades.

Por ejemplo, yo acumulo una primera experiencia empresarial fallida y una segunda que está funcionando mucho mejor. Por el medio he hecho de todo un poco.

Podría pensar que al haber «fracasado» no me vale esa experiencia. En cambio lo que yo pienso es que estoy un paso por delante de cualquiera que no haya montado una empresa. Hasta que no montas un negocio no sabes lo que hay realmente detrás, y más cuando va mal.

Es verdad que no tengo la certeza de que con lo que explico basado en mi experiencia y en las metodologías lean, cualquiera pueda montar un negocio exitoso.

Pero sí que sé muy bien cómo no montar una empresa, y formas para evitar acabar montando una que esté destinada al fracaso, lo que viene siendo el tan famoso “desarrollar un producto que nadie necesite” que promulga Ash Maurya.

Y aunque no tengo todas las respuestas, me veo capaz de poder ayudar a otros con una mezcla de lo que he aprendido experimentando, y lo que he aprendido analizando a los que saben más que yo.

Y creo que eso aporta el suficiente valor como para pedir algo a cambio en el momento oportuno.

4 mini especializaciones al año no hacen daño

- Hola, me llamo Xavi Sánchez y soy aprendólico
- Hoooola Xaaaavi

Me gusta mucho aprender, quizá demasiado. Esto hace que me defienda con mayor o menor fortuna en temas tan diversos como: metodologías lean, marketing, seo, sem, e-mail marketing, marketing de contenidos, blogging, productividad, marca personal, social media, usabilidad/UX, e-commerce, desarrollo, diseño…

Y no he puesto una lista tan larga para vacilar de todo lo que sé, sino todo lo contrario. He intentado aprender de tan diversas materias que, evidentemente, no tengo un nivel excepcional en ninguna de ellas.

Una vez que reconoces el problema toca buscar una solución, así que pare este año he decido no dar palos de ciego y enfocarme en unos pocos temas para profundizar a mucho más nivel.

Lo que vengo haciendo durante años es leer libros de diversos temas, leer blogs, hacer cursos online, hacer experimentos… sin una visión a largo plazo, por lo que he ido saltando de tema en tema, y no he tenido la continuidad que me hubiera gustado.

Analizando todo esto, me he propuesto enfocarme en solo 4 temas a largo de este año, dedicándole 3 meses a cada tema y planificando como lo voy a hacer.

Al principio pensé en revisar 12 temas, uno al mes, pero esto me llevaría a un ritmo demasiado alto y realmente no tendría tiempo de poner en práctica la teoría que aprendiera.

Después creí que con 2 meses por tema, 6 temas en total, podría darme tiempo a aprender bastante teoría y hacer unos cuantos experimentos.

Y finalmente llegué a la conclusión de lo que lo ideal serían 3 o 4 meses para cada materia, pero como con 4 meses solo podría profundizar en 3 temas, acabé cerrando la cosa en 3 meses para cada tema.

Conclusión, a lo largo de este año voy a aprender mucho sobre 4 áreas de mi interés, a razón de 3 meses por área, y siguiendo este proceso:

  • Escoger 4 temas que sean relevantes a largo plazo para mí o para los proyectos en los que participo
  • Reunir documentación de cada tema: libros, blogs, posts, cursos online…
  • Buscar entre mis contactos, o incluso fuera de ellos, profesionales expertos en cada tema, para poder intercambiar impresiones, colaborar o lo que surja
  • Leer y trabajar con mimo cada libro/artículo/…, es decir, no solo leerlo sino hacer mapas mentales, pensar en experimentos que pueda hacer, profundizar en aspectos concretos…
  • Y finalmente poner en práctica todo lo que pueda para que el aprendizaje se transforme en algo real, y como no en ROI (retorno de la inversión)

Mi teoría es que haciendo todo esto, voy a estar mucho más enfocado, lo que me llevará a ser mucho mejor en estas áreas, y a lograr mejores resultados en mis proyectos.

Para el primer trimestre ya he empezado con la temática de posicionamiento profesional, marca personal, personal branding o como quieras llamarle.

Y el siguente es muy probable que lo dedique al e-mail marketing, que me parece la estrategia de marketing más potente que existe ahora mismo.

¿Qué te parece mi idea? ¿Algún consejo o sugerencia para sacar más provecho a mi proceso de formación?

¿Quieres hacer un MBA? Mejor monta una empresa

¿Cursar un MBA o montar una empresa?

Te estarás preguntando… ¿y éste que sabrá de MBAs o de montar empresas?

Me alegro de que me hagas esa pregunta :)

Por una parte te puedo decir que, aunque no he cursado un MBA entero, tuve la suerte de participar en un experimento que lanzaba a unos cuantos casi ingenieros informáticos de la Facultad de informática de Barcelona (FIB – UPC), en las fauces de la asignatura de Entrepreneurship en el MBA Full Time de ESADE.

Por lo que recuerdo se trataba de una asignatura que era algo así como una recopilación del resto del máster, en la que se tenía que armar un plan de empresa con su plan de marketing, recursos humanos, operaciones y finanzas.

La gracia del asunto es que los alumnos de ESADE ya llevaban año y medio preparándose para esto, mientras que los “frikis” llegábamos allí sin tener ni puta idea.

Organización desastrosa a parte, esto me dio la oportunidad de hacer todo un máster dentro de otro, más que nada porque tuve que aprender todo de 0 a marchas muy forzadas. Además conocí de cerca lo que se cuece allí y aprendí cómo no hay que montar una empresa, aunque ellos lo explicaban como la manera de hacerlo.

Por otra parte también te puedo decir que hace unos años monté una empresa, con su business plan y todo, y desde hace un tiempo estoy embarcado en mi segunda aventura empresarial, así que un poco también se del tema.

Una vez contextualizado me veo ya con la tranquilidad moral de explicarte por qué pienso que es mucho mejor montar una empresa que apuntarse a un MBA, a no ser que aspires a ser un burócrata de una gran multinacional.

Mi razón de peso es la importancia que tiene en el aprendizaje de cualquier cosa, la práctica en contraposición a la teoría.

Básicamente con lo que te puede costar un MBA, de unos 15.000 € a más de 100.000 €, puedes vivir mínimo un año creando tu propia empresa.

Y no te digo que sin tener ni idea de nada te lances al vacío a montar la primera idea feliz que te pase por la cabeza, sino que con un poco de autoformación y echándole valor, en un año puedes aprender muchísimo más que toda una vida estudiando.

Y no se vayan que aun hay más… ¿Y si el experimento empresarial sale bien? Pues miel sobre hojuelas que se suele decir, no solo no habrás gastado todo el dinero en aprender, sino que habrás construido un negocio que diriges tu mismo y del que eres el máximo responsable.

¿Y qué pasa si el negocio sale mal? te estarás preguntado. Pues que habrás acumulado un aprendizaje práctico imposible de obtener de cualquier otra forma, tu capacidad para asumir riesgos habrá cambiado para siempre, habrás conocido tus límites, y no habrás visto a la muerte cara a cara pero casi. Vamos que saldrás con un crecimiento personal brutal.

Así que en el peor de los casos, habrás aprendido que significa realmente crear y dirigir una empresa. Habrás sufrido para llegar cada mes a final de mes con algo en la tesorería, habrás sufrido por pagar nóminas si has llegado a contratar, te habrás peleado con proveedores, habrás entendido que lo único que importa es resolver un problema a un cliente y luego a otro y luego al siguiente…

Nada de esto te lo podrá enseñar nadie en las 4 paredes de una business school, ni siquiera lo podrás aprender en una posición de nivel en una multinacional.

Yo soy muy crítico con la formación tradicional, y los MBAs no son una excepción, ya que son parte de un engranaje anclado en la revolución industrial, y su fecha de caducidad ya pasó hace mucho tiempo.

Así que si tienes el dinero para hacer un MBA y la inquietud de APRENDER (así en mayúsculas), mi consejo más sincero es que aprendas por tu cuenta lo indispensable y te lances a la aventura de emprender. Yo te espero en el lado oscuro ;)

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