¿Muchos frentes abiertos?

¿Muchos frentes abiertos? Elige uno y olvídate del resto

¿Muchos frentes abiertos?

Tener muchos frentes abiertos es algo que le pasa a mucha gente pero los emprendedores somos expertos en esto, así que muchas veces nos podemos ver desbordados por la cantidad de diferentes áreas que debemos afrontar.

Sin perder de vista la imagen global de tu proyecto o negocio es importante que detectes las épocas en las que la cabeza no deja de dar vueltas saltando de un tema a otro, ya que si se prolonga en el tiempo puedes experimentar cantidades ingentes de estrés que no te permiten centrarte en tu trabajo por lo que te guías más por preocupaciones que por lo que realmente tendrías que estar haciendo.

¿Entonces que se puede hacer cuándo te encuentres en este tipo de situaciones? Mi mejor consejo es que entres en modo túnel, es decir, que elijas uno de los frentes abiertos y te olvides del resto. No es algo sencillo de hacer cuando ya estás muy metido en el caos pero vale la pena ya que verás que el estrés disminuye de forma drástica, aumenta tu capacidad de concentración y empiezas a cerrar los temas de manera mucho más rápida.

Para conseguir olvidarte del resto de frentes tienes que sacarlos de la cabeza y para esto el remedio suele ser apuntarlo en algún sitio que revises a menudo, de esta forma te quedarás mucho más tranquilo y podrás concentrarte en lo que tienes que hacer. Si utilizas GTD ya tendrás los mecanismos necesarios para poder hacer esto, lista de próximas acciones por ejemplo, y si no utilizas todavía este sistema de productividad puedes utilizar soluciones tan sencillas como un libreta que tengas siempre a mano o una herramienta más sofisticada como Evernote.

Si aprendes a implementar este clásico divide y vencerás simplificarás en gran medida tu vida como emprendedor, y notarás grandes resultados tanto a nivel de estrés como de gratificación por ir cerrando temas y avanzando en tus proyectos.

¿Cantidad o calidad?

¿Qué es más importante: calidad o cantidad?

¿Cantidad o calidad?

La mayoría de personas que conozco, incluyéndome a mí, somos perfeccionistas, en mayor o menor grado pero lo somos. Además creo que los somos por las razones equivocadas.

Aspirar a la excelencia es algo muy loable, pero no suele ser la razón de nuestro perfeccionismo, todo lo contrario, utilizamos la excusa del perfeccionismo por el miedo a fallar y no por la ambición de hacerlo bien.

Antes de desarrollar en más profundidad el tema me gustaría contarte una historia que me parece muy ilustrativa, siento no poder recordar el origen de la historia.

En un curso de cerámica el profesor explicó el primer día de clase que iba a dividir a los alumnos en 2 grupos: los del lado izquierdo de la clase formarían el grupo “Calidad” mientras que los del lado derecho el grupo “Cantidad”. Esto implicaba que realizaría 2 evaluaciones diferentes al final del curso: a los alumnos de “Calidad” les pedía un solo jarrón de cerámica que fuera lo mejor posible y la nota iría en función de lo bien hecho que estuviera, en cambio a los alumnos de “Cantidad” nos les evaluaría lo bien que estuvieran hechos los jarrones sino que la nota iría en función del número de jarrones que entregaran, 20 jarrones sería un 10, 15 jarrones un 8…

En el momento de la evaluación surgió un curioso patrón, los mejores jarrones provenían del grupo “Cantidad” a pesar de que sus notas no dependía de ello, la razón era que al enfocarse en hacer una jarrón tras otro, con cada nueva vasija aprendían de sus errores y mejoraban su técnica. En cambio el grupo de “Calidad” se dedicó a reflexionar sobre cómo hacer el mejor jarrón posible, y a la hora de la verdad en su primer y único intento el resultado final dejaba mucho que desear.

Esta pequeña historia refleja perfectamente mi visión del asunto, no es que se trate de hacer cosas mal hechas como objetivo sino como proceso, es decir, sistemáticamente producir trabajo para poder ir mejorando poco a poco hasta conseguir la excelencia. Creo que es el único camino para conseguirlo.

El miedo a fallar nos hacer buscar la seguridad del aprendizaje eterno como excusa de que nos estamos preparando en condiciones para hacer esa obra maestra a la primera, y la realidad es que o bien nuestro trabajo resulta mediocre o bien nunca llegamos a hacerlo.

La escuela de los Seth Godin, Chris Brogan, Isra García, Valenti Sanjuan… no se enfoca en el resultado sino en el proceso, y anima a empezar a producir hoy mismo sin preocuparte de la calidad del trabajo para poder poco a poco mejor hasta alcanzar el nivel deseado.

Muchas veces el trabajo no llegará a los mínimos que te puedes exigir, tampoco es un problema porque en el peor de los casos puedes decidir no hacerlo público, signifique lo que signifique en tu área, de todas formas solemos ser nuestros peores críticos por lo que es muy interesante lanzar todo lo que vayas generando y obtener valioso feedback para seguir mejorando.

Si me aplico el cuento, que es lo que intento hacer con cada tema sobre el que reflexiono, llevo unos meses bloqueando una hora al día para escribir artículos, algunos son buenos y otros malos, algunos los publicaré otros no, otros los reescribiré… pero lo bueno es que debido a la cantidad que estoy produciendo con cada artículo nota una mejoría y además cada vez escribo más rápido y me es más fácil.

¿Y tú por qué apuestas: cantidad o calidad?

Hábitos de uno en uno por favor

¿Nuevos hábitos? De uno en uno por favor

Hábitos de uno en uno por favor

Quizá te pase como a mí que de vez en cuando en un arranque de iluminación me da por intentar cambiar muchas cosas de mi vida a la vez: que si comer mejor, dejar de beber coca cola, hacer más deporte, trabajar menos horas, hacer meditación… y así hasta el infinito.

Vale, a lo mejor no te pasa tan a menudo como a mí pero seguro que por lo menos haces los típicos propósitos de año nuevo… y, ¿sabes por qué este tipo de iniciativas está condenada al fracaso? Porque es prácticamente imposible adquirir varios hábitos a la vez, simplemente no tenemos tanta fuerza de voluntad.

El problema es que la fuerza de voluntad es como un músculo y si no lo tienes entrenado se cansa muy rápido, así que si empiezas haciendo un esfuerzo por no desayunar un cruasán por la mañana, luego hacer deporte antes de comer, no beber coca cola con la comida… pues a la noche el músculo no aguanta y peta, y cuando peta peta de verdad, es decir, cambia de modo “cumplir con lo que te has marcado” a modo “a tomar por culo que esto es imposible”, o en el mejor de los casos a modo “por una vez no pasa nada” y créeme, por una vez si que suele pasar algo porque después viene una segunda, una tercera…

¿Entonces es imposible cambiar? Es difícil, no nos vamos a engañar, pero no imposible. El truco está en simplificar e intentar cambiar solo una cosa a la vez, y permanecer fiel a ese nuevo hábito un mínimo de 3 semanas antes de dar al salto al próximo. Lo de 3 semanas viene dado por estudios que fijan ese tiempo en transformar un hábito consciente en uno inconsciente, que es lo que buscamos, aunque yo iría sobre seguro y haría un hábito al mes.

Pero claro, si te pones a pensar que para cambiar 3 o 4 cosas vas a tardar unos cuantos meses y lo que tu quieres es estar mejor ahora… la tentación de hacer varios cambios a la vez es importante, pero el riesgo de no acabar consolidando ninguno es demasiado grande como para que te entren las prisas. Al fin y al cabo, si llevas años sin estos hábitos… ¿no puedes esperar unos meses afianzando los cambios por el camino?

Dándole vueltas a la cabeza

Qué hacer cuando te quedas encallado en un pensamiento negativo

Dándole vueltas a la cabeza

Más que posiblemente te haya pasado alguna vez que otra como a mí y te hayas quedado en bucle dando vueltas al mismo tema una y otra vez en tu cabeza. Esto es nefasto para tu estado de ánimo y agotador.

Ya puede ser el lanzamiento de un nuevo producto, cómo llegar a fin de mes, una chica o chico que te gusta… muchas veces caemos en este ciclo tan negativo y empezamos a imaginar escenarios, a sentir emociones tóxicas, y solo hacemos que generar preocupaciones sobre una cosa que escapa a nuestro control, y si no puedes controlar algo lo mejor que puedes hacer es dejarlo ir.

Lo primero de todo es ser consciente de cuándo te has quedado encallado en un pensamiento que te genera ansiedad o preocupaciones, y saber distinguirlo de un análisis sano de una situación. Es importante observar que tipo de pensamientos tenemos sobre el tema y que sensaciones o emociones nos genera, solamente esta observación ya te puede ayudar bastante a superar la situación.

Cuando coges el hábito de darte cuenta de cuándo entras en estos bucles el siguiente paso es romper con el proceso de pensamientos, y una de las mejores formas de hacerlo es físicamente. Cambiar tu estado físico tiene un impacto brutal en tu estado ánimo, aunque no te lo creas merece la pena probarlo porque es muy sencillo.

Para romper este estado necesitas algo de movimiento y respiración. Si en ese momento no te puedes levantar puedes simplemente hacer 4 o 5, o las que necesites, respiraciones profundas, es decir, de forma lenta inspirar por la nariz llenando los pulmones desde la barriga hasta las clavículas de forma progresiva y después expulsarlo también lentamente por la nariz hasta haber vaciado completamente los pulmones. Si nunca has trabajado la respiración, por ejemplo en yoga, es posible que este tipo de respiración te resulte poco natural pero ya verás que es muy efectiva.

De por si sola la respiración ya puede tener el efecto necesario, aunque si puedes levantarte conseguirás todavía mejores resultados caminando unos pocos metros arriba y abajo de forma cada vez más vigorosa, moviendo los brazos con cada vez más energía, mejorando la posición de la espalda, levantando la cabeza y pisando con seguridad.

El último paso que te puede resultar útil cuando ya hayas cogido ritmo es pensar o incluso decir afirmaciones que te reafirmen este nuevo estado de ánimo. Frases como “me encuentro muy bien con energía y tranquilidad” o cualquiera similar pueden conseguir ese último plus para que puedas encontrarte en un nuevo estado totalmente positivo para asi finalmente romper con tu proceso negativo de pensamiento.

La próxima vez que te quedes encallado en un pensamiento negativo prueba a seguir estas recomendaciones y me cuentas el resultado :)

Desaparecer

¿Te echarán de menos si desapareces?

Desaparecer

A raíz de una charla de Seth Godin, el mayor crack de los negocios y del marketing que conozco, empecé a pensar sobre una idea tan potente como: ¿me echarán de menos si desaparezco?

En un mundo donde la moneda de cambio es la atención y no el dinero, cada vez es más difícil competir por una fracción de la atención de tus usuarios, y si miras de cerca el uso que haces de las redes sociales y del email marketing es fácil pensar que nadie te echará de menos si les dejas de bombardear con tus mensajes, a no ser que estés haciendo un muy buen trabajo.

Reconozco que soy el primero que no lo hace bien en esta faceta y, aunque realmente no se puede estar en todas partes, conviene pararse a pensar con sentido común qué puedo ofrecer a mis suscriptores, seguidores, fans… para conseguir un poquito de su atención y que si un día fallo me vengan a preguntar dónde está su dosis periódica de mis contenidos propios, curación o sea lo que sea que les ofrezco.

Es duro llegar a la conclusión de que si les dejas de enviar mails o dejas de utilizar Twitter poca gente se dará cuenta y a menos aún le importará un pimiento, pero esta misma llamada de atención te lleva a huir de los clásicos consejos para realmente intentar meterte en la piel de tus seguidores y comprender qué les puedes ofrecer que les pueda aportar valor sea o no sea de forma gratuita.

En las redes sociales lo más importante es la comunicación y ésta tiene que ser bidireccional, de nada sirve estar compartiendo cada cosa que haces si no estás pendiente de lo que hacen tus seguidores, lo que dicen de ti… Lo fundamental es tener una escucha activa y abrir hilos de conversación para transformar a tus seguidores en auténticos entusiastas de tu negocio.

De la misma manera en el email marketing, en vez de mandarles el resumen de los artículos de tu blog quizá valga la pena escribir artículos especiales para tus suscriptores, que sientan que aprecias su confianza ofreciéndoles valor en cada comunicación y educándoles en tu sector, tus productos o tu filosofía de trabajo.

Muchas veces confundimos marketing con publicidad y nos volvemos egocéntricos hablando solo de nosotros, no es fácil cambiar esto pero el esfuerzo merece la pena cuando llegas a estar realmente conectado con tu audiencia.

¿Cómo crees que podemos ser recordados por nuestra audiencia?

El ego: ese niño mimado, miedoso y egoísta

El ego, ese niño mimado, miedoso y egoísta

El ego: ese niño mimado, miedoso y egoísta

Durante mi última etapa de bajona decidí profundizar en mis problemas para no seguir cayendo en los mismos ciclos negativos de siempre: estrés, ansiedad… Trabajé en una análisis bottom-up, es decir, fui desde los síntomas más evidentes a las causas más profundas llegando a la conclusión que todo es culpa del ego.

Quizá te parezca una obviedad que los problemas vengan del ego pero a mí no se me había pasado por la cabeza hasta entonces y al descubrirlo empecé a indagar en las diferentes manifestaciones del ego y cómo me afectaban.

El resultado final fue caricaturizar al ego como un niño mimado, miedoso y egoísta que todos tenemos dentro, de esta forma me es más fácil pelearme con él. Cada una de estas 3 características nos influye negativamente en muchos aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, que sea mimado nos hace querer salirnos con la nuestra aunque no tengamos razón, que sea miedosos nos asusta para que no hagamos cosas nuevas y que sea egoísta nos aleja de los seres sociales que somos.

Evidentemente cada uno cojea más de un lado que del otro, y a mí la parte que me estaba jodiendo vivo es la del miedo, pero no un miedo obvio sino uno más rebuscado relacionado con el control. Mi problema es que mi ego necesita tener todo bajo su control para estar tranquilo, lo que si eres emprendedor supone un gran problema.

La incertidumbre es la única constante en la vida de un emprendedor por lo que intentar controlar esta incertidumbre produce ansiedad, que viene a ser miedo del futuro. Así que lo “único” que tenía que hacer el dejar ir todo aquello que no puedo controlar y centrarme en lo que realmente puedo influir. Más fácil de hacer que decir y todavía sigo trabajando aunque es fundamental haber llegado a estas conclusiones.

No sé decir si el ego es algo malo de lo que hay que deshacerse, en la línea budista, o si podemos aprender a utilizarlo en nuestro favor, lo que sí sé es que dejarle campar a sus anchas es lo peor que podemos hacer, solo tienes que imaginar a un niño malcriado liándola en un supermercado para darte cuenta el peligro que tiene.

¿Qué haces tú para mantener a raya al ego?

El apocalipsis no suele ser lo peor que te puede pasar

¿Qué es lo peor que puede pasar?

El apocalipsis no suele ser lo peor que te puede pasar

Más menudo de lo que me querría no hago cosas que me gustaría hacer o probar por miedo a que no salga bien y por el camino haya podido perder tiempo o dinero. Siempre acaba siendo más fácil seguir por el mismo camino que desviarse por una ruta desconocida.

Lo malo de esta forma cobarde de hacer las cosas es que pierdes oportunidades que te podrían conducir a lugares maravillosos, también te podría llevar a sitios desagradables que todo puedes pasar. El problema es que nos enfocamos más en lo que puede salir mal que en lo que puede salir bien y así es difícil probar cosas nuevas.

Como sé que cambiar de una mentalidad destructiva a una constructiva no es cosa de un día, a menudo aprovecho esta negatividad para racionalizarla y quitarle importancia y así poder hacer lo que quiero. La gran pregunta es: ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Hasta que no me hago esta pregunta, o se la formulo a mis compañeros, en el aire hay una especie de nube abstracta de pensamiento negativos que evitan que haga algo pero que tampoco deja claro el por qué. Una vez aparece la pregunta ¿qué es lo peor que puede pasar? me obligo a buscar el límite por debajo y acabo llegando a conclusiones muy curiosas.

Lo que suelen tener en común todas las respuestas a esta pregunta es que el peor resultado posible no es tan malo como pensaba intuitivamente. A veces encuentro que lo peor es perder un par de horas y 100 €, que no es agradable pero poniendo en perspectiva que si sale bien puedo encontrar una nueva vía de promoción que puede generar cientos de euros… pues tal vez no de tanto miedo intentarlo.

Otras veces lo peor que puede pasar es más sutil, por ejemplo que quede como un idiota por preguntar algo obvio para otros o por decir alguna tontería. También la peor situación puede ser un rechazo o toda una serie de cosas que afectan al ego pero que tampoco van más allá.

También puede pasar que el peor resultado posible sea perder tu casa, entonces igual si que hay que tenerlo muy muy claro, pero en la mayoría de ocasiones el precio a pagar por un mal movimiento es totalmente asumible sobre todo teniendo en cuenta el posible beneficio.

Así que la próxima vez que te acojones ante una novedad, antes de descartarla arbitrariamente, quizá puedas pensar por unos minutos ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Vivir, emprender y disfrutar

Vivir, emprender y disfrutar

Vivir, emprender y disfrutar

Este blog me ha servido de compañía desde que empecé a escribir hace más de 3 años. Aquí he ido plasmando reflexiones y experiencias que han ido evolucionando conmigo, y me ha servido para explorar nuevos campos, por eso la temática ha ido variando bastante, siempre con el foco en emprender.

Aunque esta muy bien ir escribiendo sobre lo que te apetece en cada momento, además de ser terapéutico, hace unos meses que tomé la decisión de parar hasta encontrar un tema que me gustara lo suficiente y que pudiera ser útil para otros, y así poder sacar más partido al blog y darle continuidad.

Poco después de tomar esta decisión empecé a jugar con ideas por un lado y a la vez empecé a hacer cambios en mi vida por otro, con lo que de forma orgánica fui inclinándome hacia el tema con el que titulo este post: vivir, emprender y disfrutar.

Como decía este tema surgió de forma orgánica reflexionando sobre lo que yo mismo quería de mi vida, y no se me ha ocurrido mejor forma de vivirla que procurando disfrutar de cada cosa, teniendo en cuenta el estilo de vida de un emprendedor.

Quizá te puede parecer una obviedad aunque a mí me ha costado casi 32 años de mi vida llegar hasta aquí. Para los que jugamos a esto de emprender y de los negocios creo que nos pasa a menudo que nos tomamos la cosas más serias de lo que son, y al final podemos perder el norte y entrar una carrera de la rata de producción propia.

¿Qué significa disfrutar emprendiendo para mí?

Cuando hablo de disfrutar no pretendo que sea un sinónimo de diversión fácil, no sé trata de fiestas, eventos ni perder el tiempo en las redes sociales, sino de ser conscientes de cada paso de la aventura para poder disfrutar tanto de cada alegría como de cada error. No hablo de masoquismo sino de lo gratificante que es superar obstáculos, perseverar y acabar viendo la luz.

Muchas veces nos mata el corto plazo, y cuando entramos en modo pánico (o modo apagar fuegos) perdemos toda perspectiva de nuestro negocio y de por qué estamos haciendo lo que estamos haciendo, y empezamos a sufrir, no del tipo de sufrimiento “positivo” sino del que es tóxico y nos trae estrés, ansiedad…

¿Cómo creo que un emprendedor puede disfrutar emprendiendo?

  • La primera idea es básica: si emprendes por necesidad y no por voluntad te espera una travesía de mucho sufrimiento y poca satisfacción.
  • La segunda idea es que debes potenciar una serie de aspectos de tu vida que justamente a la hora de emprender son los que más rápido desaparecen del mapa. Entre todos estos aspectos destaca uno de forma importante: la salud, ya que si no ponemos algo de nuestra parte es fácil que se resienta en pocos meses. Dentro de la salud podemos encontrar cosas como alimentación, deporte, relajación/meditación/yoga… Además de cuidar la salud no puedes descuidar la socialización, es decir, que si empiezas a aislarte para trabajar más y más los efectos pueden ser muy negativos. Finalmente conviene ser consciente de que no solo puedes vivir del trabajo y que las horas de ocio/descanso son igualmente importantes.
  • La tercera idea es aprender a vivir con la incertidumbre. Si hay un factor que permanece imperturbable a lo largo de tu aventura es la incertidumbre, básicamente emprender = incertidumbre y cuanto antes aprendas a intentar controlar solo lo que realmente puedes controlar y dejar fluir todo lo demás, antes empezarás a disfrutar realmente de todo el proceso.
  • La cuarta idea es la de productividad, a una escala mucho mayor que tachar muchas cosas de una lista. La productividad total pasa por alinear las tareas del día a día con los objetivos del largo plazo, ya que es tan importante avanzar a buen ritmo como saber si estás avanzando en el camino correcto. Trabajando bien estos 2 aspectos de la productividad puedes ahorrarte mucho estrés negativo.
  • La quinta idea es aprender ya que tengas la experiencia que tengas vas a necesitar seguir aprendiendo cosas cada día. No se trata de aprender solo cosas académicas, sino que nuevas habilidades te van a ser muy útiles conforme evolucione tu negocio. Sobre todo lo relacionado con relaciones personales/profesionales te puede ser muy útil para formar un equipo ganador.
  • La sexta idea es trabajar, y no la pongo la última por casualidad sino porque realmente creo que es la menos importante a pesar de que parezca una contradicción al sentido común. Sin todos los puntos anteriores te será muy difícil disfrutar emprendiendo a medio largo plazo, y si precisamente emprendes para seguir tu pasión, ¿qué sentido tiene no disfrutar de cada momento?

Estas ideas no son más que el reflejo de mi mismo, de mis carencias, de mi experiencia y de lo que he ido observando estos últimos años. Creo que somos muchos los que nos escapamos de la carrera de la rata para acabar atrapados en las telarañas que vamos tejiendo nosotros mismos.

Pues de todo esto va ir el blog a partir de ahora, explicando lo que ya sé, investigando lo que todavía no sé y aprendiendo de las vivencias de otros emprendedores que disfrutan o quieran disfrutar de su aventura.

Parada técnica

Una de mis apuestas para este año es trabajar a conciencia el blog, por lo que la parada técnica que voy a realizar a partir de hoy y por un periodo indeterminado, parece chocar con esa decisión.

La realidad es que tiene mucho sentido, y deriva del aprendizaje de marca personal/posicionamiento/… que estoy haciendo este trimestre, como explicaba a principios de año.

El objetivo de este parón, es trabajar a fondo los fundamentos de mi estrategia personal/profesional, para poder volver con un blog mucho mejor focalizado y englobado dentro de algo mucho más grande.

Esto además está coincidiendo con cambios a nivel personal, nuevas ilusiones, nuevas ambiciones… que están provocando un esfuerzo muy grande en busca de una coherencia y cohesión, que me ayuden a crecer como persona y como profesional.

Por eso, aunque disfruto escribiendo un par de veces a la semana en el blog, no deja de exigir una dedicación que al no estar bien focalizada no se traduce en resultados, y minimiza la posible ayuda que le pueda ofrecer a los lectores del blog.

Así que creo que es buen momento para parar un par de meses, no creo que necesite más, plantear una estrategia personal en la que el blog juegue un papel muy importante.

Nos volvemos a ver pronto por aquí, y nos seguimos viendo en twitter y en Emprenderalia :)

La trampa del corto plazo

La trampa de ganar hoy 1 euro más dejando de ganar 100 en un futuro
Me considero una persona de pensamiento estratégico y aún así caigo en la trampa del corto plazo una y otra vez.

Soy muy aficionado a proyectar un proyecto en el futuro, desglosar los factores clave, alinear con los objetivos propios o de la empresa…

Y sin embargo, a veces levanto la vista del monitor y me doy cuenta que en las últimas semanas he hecho poco más que tareas rutinarias, apagar fuegos y si acaso avanzar tímidamente algún proyecto.

El corto plazo, las urgencias, son como un agujero negro que se traga cualquier plan que tengas a la que te despistes, sobre todo si las urgencias son económicas.

A veces me miento a mi mismo y me convenzo diciéndome que cuando consiga X entonces sí que priorizaré el largo plazo… iluso.

Evidentemente hay urgencias que no se pueden posponer, y si hoy te hace falta dinero para sobrevivir, es lógico que mandes a la mierda cualquier tipo de ambición estratégica.

Lo malo es que muchas veces por ganar hoy 10 más, dejamos de ganar 100 en un futuro.

El tema es delicado y complejo, y con el tremendo impacto que tiene en nuestras vidas, creo que es fundamental parar en seco de vez en cuando para ver que estás haciendo con tu vida.

Y aún haciendo esto, puedes acabar haciéndote trampas al solitario, como me pasa a mí, y aún haciendo estas reflexiones no acabas tomando las decisiones adecuadas.

Si has sido capaz de encontrar el Santo Grial de balancear corto y largo plazo, en los comentarios te agradeceremos eternamente que nos cuentes tus secretos :)

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