Empezar por tráfico o menitación

Empezar con la monetización en mente o sólo el tráfico y los usuarios

Empezar por tráfico o menitación

Cuando tengo una nueva idea de negocio con enfoque principal en la generación de contenido siempre tengo la duda si definir bien el modelo de negocio y la monetización o por el contrario olvidarme un poco de esto y preocuparme solo por el tráfico o los usuarios al principio.

Creo que no existe una respuesta correcta y que depende mucho del tipo de proyecto y del emprendedor. Por ejemplo Emprenderalia nació como un side project (no era mi trabajo principal) y en su momento no me preocupaba demasiado como monetizarlo, lo que quería era saber si existían otros emprendedores con las mismas necesidades y problemas que yo, y procurar ofrecerles el mejor contenido posible, lo más variado posible y de la mano de diversos expertos.

Es más, 3 años después de su lanzamiento será cuando haga la primera prueba importante de monetización: el lanzamiento de un curso que condensa todo mi conocimiento y experiencia en materia de transformar una idea en un negocio. Por el camino he hecho diversas pruebas como afiliación y la misma pre-reserva del curso antes de crearlo, pero hasta ahora no había hecho una apuesta en firme.

Con esto no quiero decir que debas esperar 3 años a monetizar un proyecto, ni mucho menos, solo que puede ser mejor iniciar un blog creando contenidos durante un tiempo como actividad de ocio y una vez conseguida una audiencia mínima, quizá unas 100 visitas al día, puedes empezar a conocer mejor quiénes son, qué problemas tienen y cómo puedes ayudarles, y entonces arrancar la metodología Lean.

Por el contrario, si el proyecto es tu dedicación principal mi consejo es que antes de mover un dedo tengas muy pensado cómo conseguirás el dinero y empieces aplicando Lean desde el minuto 0, porque de lo contrario el tiempo que pase hasta que empieces a ingresar puede significar la muerte de tu proyecto.

Why so serious?

Why so serious

Why so serious?

En la película Batman el caballero oscuro, el joker le pregunta a Batman: ¿por qué tan serio? (Why so serious?), y esta es una de las cosas que me suelo preguntar a menudo, nunca se sabe de dónde te puede venir una lección filosófica…

A veces me tomo la vida tan serio que da risa. De vez en cuando me paro por un momento y me doy cuento que tengo el semblante serio, el ceño fruncido y que me estoy tomando algo con una solemnidad que es normal ni necesaria. ¿Y de qué sirve tomarte las cosas tan serio?

Creo que una de las señales más importantes de la gente sana y feliz es el sentido del humor, pero no en los buenos momentos sino aplicado a todas las situaciones de la vida. Como leí una vez: no se puede reír y estar enfadado al mismo tiempo así que… ¿por qué no reír más? ¿por quéno tomarnos la vida de una forma más ligera?

Creo que hay muy pocos momentos en los que realmente sea necesario ser serios y sin embargo me veo demasiadas veces tomándome algo como si fuera más importante de lo que es, en vez de estar disfrutando estoy sufriendo y creo sinceramente que podría ser al revés.

¿Y cómo tomarse la vida menos en serio?

Pues una de las preguntas que todavía no he sabido resolver satisfactoriamente pero creo que tiene mucho que ver con vivir en el presente, ni en la culpabilidad del pasado ni en las preocupaciones del futuro. Más fácil de decir que de hacer aunque cosas como romper con un pensamiento negativo, meditar o hacer yoga son realmente útiles para volver al presente y relativizar la seriedad de las cosas.

¿Tienes la respuesta a la pregunta del joker?

Remote de Jason Fried y David Heinemeier

Reseña de Remote de Jason Fried y David Heinemeier

Remote de Jason Fried y David Heinemeier

Remote, el último libro de los creadores de Basecamp Jason Fried y David Heinemeier, se centra en explicar las bondanzas del trabajo en remoto respecto al trabajo en oficina. Si ya has tenido la oportunidad de trabajar desde casa o si eres emprendedor es muy posible que este libro te va a aportar muy poco.

Es una lástima pero esperaba mucho de este libro ya que su anterior libro Rework me pareció absolutamente revolucionario, y en cambio me ha dado la sensación de encontrarme con un panfleto que se centra en repetir de diferentes formas por qué se debería adoptar el trabajo en remoto.

No me entiendas mal no es un mal libro, y si eres trabajador por cuenta ajena o manager quizá le puedas sacar algo de provecho, el problema es que carece de la sorpresa de Rework y no aporta casi nada a los que solemos trabajar desde casa.

Hay un par de ideas que son interesantes como: disponer de un chat informal con el que simular las típicas conversaciones alrededor de la máquina de café, la necesidad de solapar parte de los horarios para que todo funcione bien… y alguna que otra cosa más. El resto del libro insiste en destacar lo bueno que es trabajar en remoto y cómo superar las posibles desventajas.

Me habría gustado leer más explicaciones sobre herramientas/técnicas/métodos para mejorar la colaboración en remoto, que surgiera el tema de asistentes virtuales y que no solo se centraran en empresas de un buen número de trabajadores sino también en emprendedores con pocos colaboradores.

Mi consejo es que solo lo leas si no tienes idea de lo que supone trabajar en tu casa o si quieres utilizar sus argumentos para convencer a alguien para trabajar en remoto, en el resto de casos la lectura es muy floja.

Empieza en pequeñito

¿Nuevos hábitos? Empieza en pequeñito

Empieza en pequeñito

Después de explicar que los hábitos mejor de uno en uno me faltaba añadir que además toca empezar poco a poco para ponérselo fácil a nuestro músculo de fuerza de voluntad.

Con un ejemplo lo podrás entender muy fácil. Supongamos que quieres mejorar tu alimentación, ya sea por motivos de salud, para adelgazar… ¿te suena haber probado a iniciar una dieta totalmente diferente a la tuya y no poder aguantar más que unos pocos días? Para mí cambiar la dieta al completo, aunque es un solo hábito en teoría, es un cambio a lo grande y que es muy difícil de mantener en el tiempo.

Y si… ¿en vez de cambiar la dieta al completo empiezas por instaurar los martes sanos? Es decir en vez de comer cada día lo que te tocaría empieza por hacer que cada martes todas tus comidas consistan en vegetales y proteínas por ejemplo, nada de pan ni de excesos los martes. ¿Esto ya parece más fácil?

Empezando en pequeñito te resultará mucho más fácil y no desesperarás con tanta dificultad, y cuando ya has asentado un día… amplía a 2 y luego a 3… Así de una forma más sencilla podrás irte ajustando hasta conseguir el cambio que querías.

Y quien dice alimentación dice deporte, empieza por salir a caminar 5 o 10 minutos antes de apuntarte al gimnasio, y si lo que quieres es escribir todos los días empieza escribiendo solo 5 o 10 minutos en vez de querer escribir un libro…

Quizá pienses que esto te llevará mucho más tiempo que hacer el cambio entero, y estás en lo cierto pero probablemente esta forma de hacer te lleve a ser capaz de mantener estos hábitos en el tiempo y que no solo duren un par de semanas.

Así que ya sabes, los próximos hábitos que quieras conseguir… de uno en uno y poquito a poco.

¿Muchos frentes abiertos?

¿Muchos frentes abiertos? Elige uno y olvídate del resto

¿Muchos frentes abiertos?

Tener muchos frentes abiertos es algo que le pasa a mucha gente pero los emprendedores somos expertos en esto, así que muchas veces nos podemos ver desbordados por la cantidad de diferentes áreas que debemos afrontar.

Sin perder de vista la imagen global de tu proyecto o negocio es importante que detectes las épocas en las que la cabeza no deja de dar vueltas saltando de un tema a otro, ya que si se prolonga en el tiempo puedes experimentar cantidades ingentes de estrés que no te permiten centrarte en tu trabajo por lo que te guías más por preocupaciones que por lo que realmente tendrías que estar haciendo.

¿Entonces que se puede hacer cuándo te encuentres en este tipo de situaciones? Mi mejor consejo es que entres en modo túnel, es decir, que elijas uno de los frentes abiertos y te olvides del resto. No es algo sencillo de hacer cuando ya estás muy metido en el caos pero vale la pena ya que verás que el estrés disminuye de forma drástica, aumenta tu capacidad de concentración y empiezas a cerrar los temas de manera mucho más rápida.

Para conseguir olvidarte del resto de frentes tienes que sacarlos de la cabeza y para esto el remedio suele ser apuntarlo en algún sitio que revises a menudo, de esta forma te quedarás mucho más tranquilo y podrás concentrarte en lo que tienes que hacer. Si utilizas GTD ya tendrás los mecanismos necesarios para poder hacer esto, lista de próximas acciones por ejemplo, y si no utilizas todavía este sistema de productividad puedes utilizar soluciones tan sencillas como un libreta que tengas siempre a mano o una herramienta más sofisticada como Evernote.

Si aprendes a implementar este clásico divide y vencerás simplificarás en gran medida tu vida como emprendedor, y notarás grandes resultados tanto a nivel de estrés como de gratificación por ir cerrando temas y avanzando en tus proyectos.

¿Cantidad o calidad?

¿Qué es más importante: calidad o cantidad?

¿Cantidad o calidad?

La mayoría de personas que conozco, incluyéndome a mí, somos perfeccionistas, en mayor o menor grado pero lo somos. Además creo que los somos por las razones equivocadas.

Aspirar a la excelencia es algo muy loable, pero no suele ser la razón de nuestro perfeccionismo, todo lo contrario, utilizamos la excusa del perfeccionismo por el miedo a fallar y no por la ambición de hacerlo bien.

Antes de desarrollar en más profundidad el tema me gustaría contarte una historia que me parece muy ilustrativa, siento no poder recordar el origen de la historia.

En un curso de cerámica el profesor explicó el primer día de clase que iba a dividir a los alumnos en 2 grupos: los del lado izquierdo de la clase formarían el grupo “Calidad” mientras que los del lado derecho el grupo “Cantidad”. Esto implicaba que realizaría 2 evaluaciones diferentes al final del curso: a los alumnos de “Calidad” les pedía un solo jarrón de cerámica que fuera lo mejor posible y la nota iría en función de lo bien hecho que estuviera, en cambio a los alumnos de “Cantidad” nos les evaluaría lo bien que estuvieran hechos los jarrones sino que la nota iría en función del número de jarrones que entregaran, 20 jarrones sería un 10, 15 jarrones un 8…

En el momento de la evaluación surgió un curioso patrón, los mejores jarrones provenían del grupo “Cantidad” a pesar de que sus notas no dependía de ello, la razón era que al enfocarse en hacer una jarrón tras otro, con cada nueva vasija aprendían de sus errores y mejoraban su técnica. En cambio el grupo de “Calidad” se dedicó a reflexionar sobre cómo hacer el mejor jarrón posible, y a la hora de la verdad en su primer y único intento el resultado final dejaba mucho que desear.

Esta pequeña historia refleja perfectamente mi visión del asunto, no es que se trate de hacer cosas mal hechas como objetivo sino como proceso, es decir, sistemáticamente producir trabajo para poder ir mejorando poco a poco hasta conseguir la excelencia. Creo que es el único camino para conseguirlo.

El miedo a fallar nos hacer buscar la seguridad del aprendizaje eterno como excusa de que nos estamos preparando en condiciones para hacer esa obra maestra a la primera, y la realidad es que o bien nuestro trabajo resulta mediocre o bien nunca llegamos a hacerlo.

La escuela de los Seth Godin, Chris Brogan, Isra García, Valenti Sanjuan… no se enfoca en el resultado sino en el proceso, y anima a empezar a producir hoy mismo sin preocuparte de la calidad del trabajo para poder poco a poco mejor hasta alcanzar el nivel deseado.

Muchas veces el trabajo no llegará a los mínimos que te puedes exigir, tampoco es un problema porque en el peor de los casos puedes decidir no hacerlo público, signifique lo que signifique en tu área, de todas formas solemos ser nuestros peores críticos por lo que es muy interesante lanzar todo lo que vayas generando y obtener valioso feedback para seguir mejorando.

Si me aplico el cuento, que es lo que intento hacer con cada tema sobre el que reflexiono, llevo unos meses bloqueando una hora al día para escribir artículos, algunos son buenos y otros malos, algunos los publicaré otros no, otros los reescribiré… pero lo bueno es que debido a la cantidad que estoy produciendo con cada artículo nota una mejoría y además cada vez escribo más rápido y me es más fácil.

¿Y tú por qué apuestas: cantidad o calidad?

Hábitos de uno en uno por favor

¿Nuevos hábitos? De uno en uno por favor

Hábitos de uno en uno por favor

Quizá te pase como a mí que de vez en cuando en un arranque de iluminación me da por intentar cambiar muchas cosas de mi vida a la vez: que si comer mejor, dejar de beber coca cola, hacer más deporte, trabajar menos horas, hacer meditación… y así hasta el infinito.

Vale, a lo mejor no te pasa tan a menudo como a mí pero seguro que por lo menos haces los típicos propósitos de año nuevo… y, ¿sabes por qué este tipo de iniciativas está condenada al fracaso? Porque es prácticamente imposible adquirir varios hábitos a la vez, simplemente no tenemos tanta fuerza de voluntad.

El problema es que la fuerza de voluntad es como un músculo y si no lo tienes entrenado se cansa muy rápido, así que si empiezas haciendo un esfuerzo por no desayunar un cruasán por la mañana, luego hacer deporte antes de comer, no beber coca cola con la comida… pues a la noche el músculo no aguanta y peta, y cuando peta peta de verdad, es decir, cambia de modo “cumplir con lo que te has marcado” a modo “a tomar por culo que esto es imposible”, o en el mejor de los casos a modo “por una vez no pasa nada” y créeme, por una vez si que suele pasar algo porque después viene una segunda, una tercera…

¿Entonces es imposible cambiar? Es difícil, no nos vamos a engañar, pero no imposible. El truco está en simplificar e intentar cambiar solo una cosa a la vez, y permanecer fiel a ese nuevo hábito un mínimo de 3 semanas antes de dar al salto al próximo. Lo de 3 semanas viene dado por estudios que fijan ese tiempo en transformar un hábito consciente en uno inconsciente, que es lo que buscamos, aunque yo iría sobre seguro y haría un hábito al mes.

Pero claro, si te pones a pensar que para cambiar 3 o 4 cosas vas a tardar unos cuantos meses y lo que tu quieres es estar mejor ahora… la tentación de hacer varios cambios a la vez es importante, pero el riesgo de no acabar consolidando ninguno es demasiado grande como para que te entren las prisas. Al fin y al cabo, si llevas años sin estos hábitos… ¿no puedes esperar unos meses afianzando los cambios por el camino?

Dándole vueltas a la cabeza

Qué hacer cuando te quedas encallado en un pensamiento negativo

Dándole vueltas a la cabeza

Más que posiblemente te haya pasado alguna vez que otra como a mí y te hayas quedado en bucle dando vueltas al mismo tema una y otra vez en tu cabeza. Esto es nefasto para tu estado de ánimo y agotador.

Ya puede ser el lanzamiento de un nuevo producto, cómo llegar a fin de mes, una chica o chico que te gusta… muchas veces caemos en este ciclo tan negativo y empezamos a imaginar escenarios, a sentir emociones tóxicas, y solo hacemos que generar preocupaciones sobre una cosa que escapa a nuestro control, y si no puedes controlar algo lo mejor que puedes hacer es dejarlo ir.

Lo primero de todo es ser consciente de cuándo te has quedado encallado en un pensamiento que te genera ansiedad o preocupaciones, y saber distinguirlo de un análisis sano de una situación. Es importante observar que tipo de pensamientos tenemos sobre el tema y que sensaciones o emociones nos genera, solamente esta observación ya te puede ayudar bastante a superar la situación.

Cuando coges el hábito de darte cuenta de cuándo entras en estos bucles el siguiente paso es romper con el proceso de pensamientos, y una de las mejores formas de hacerlo es físicamente. Cambiar tu estado físico tiene un impacto brutal en tu estado ánimo, aunque no te lo creas merece la pena probarlo porque es muy sencillo.

Para romper este estado necesitas algo de movimiento y respiración. Si en ese momento no te puedes levantar puedes simplemente hacer 4 o 5, o las que necesites, respiraciones profundas, es decir, de forma lenta inspirar por la nariz llenando los pulmones desde la barriga hasta las clavículas de forma progresiva y después expulsarlo también lentamente por la nariz hasta haber vaciado completamente los pulmones. Si nunca has trabajado la respiración, por ejemplo en yoga, es posible que este tipo de respiración te resulte poco natural pero ya verás que es muy efectiva.

De por si sola la respiración ya puede tener el efecto necesario, aunque si puedes levantarte conseguirás todavía mejores resultados caminando unos pocos metros arriba y abajo de forma cada vez más vigorosa, moviendo los brazos con cada vez más energía, mejorando la posición de la espalda, levantando la cabeza y pisando con seguridad.

El último paso que te puede resultar útil cuando ya hayas cogido ritmo es pensar o incluso decir afirmaciones que te reafirmen este nuevo estado de ánimo. Frases como “me encuentro muy bien con energía y tranquilidad” o cualquiera similar pueden conseguir ese último plus para que puedas encontrarte en un nuevo estado totalmente positivo para asi finalmente romper con tu proceso negativo de pensamiento.

La próxima vez que te quedes encallado en un pensamiento negativo prueba a seguir estas recomendaciones y me cuentas el resultado :)

Desaparecer

¿Te echarán de menos si desapareces?

Desaparecer

A raíz de una charla de Seth Godin, el mayor crack de los negocios y del marketing que conozco, empecé a pensar sobre una idea tan potente como: ¿me echarán de menos si desaparezco?

En un mundo donde la moneda de cambio es la atención y no el dinero, cada vez es más difícil competir por una fracción de la atención de tus usuarios, y si miras de cerca el uso que haces de las redes sociales y del email marketing es fácil pensar que nadie te echará de menos si les dejas de bombardear con tus mensajes, a no ser que estés haciendo un muy buen trabajo.

Reconozco que soy el primero que no lo hace bien en esta faceta y, aunque realmente no se puede estar en todas partes, conviene pararse a pensar con sentido común qué puedo ofrecer a mis suscriptores, seguidores, fans… para conseguir un poquito de su atención y que si un día fallo me vengan a preguntar dónde está su dosis periódica de mis contenidos propios, curación o sea lo que sea que les ofrezco.

Es duro llegar a la conclusión de que si les dejas de enviar mails o dejas de utilizar Twitter poca gente se dará cuenta y a menos aún le importará un pimiento, pero esta misma llamada de atención te lleva a huir de los clásicos consejos para realmente intentar meterte en la piel de tus seguidores y comprender qué les puedes ofrecer que les pueda aportar valor sea o no sea de forma gratuita.

En las redes sociales lo más importante es la comunicación y ésta tiene que ser bidireccional, de nada sirve estar compartiendo cada cosa que haces si no estás pendiente de lo que hacen tus seguidores, lo que dicen de ti… Lo fundamental es tener una escucha activa y abrir hilos de conversación para transformar a tus seguidores en auténticos entusiastas de tu negocio.

De la misma manera en el email marketing, en vez de mandarles el resumen de los artículos de tu blog quizá valga la pena escribir artículos especiales para tus suscriptores, que sientan que aprecias su confianza ofreciéndoles valor en cada comunicación y educándoles en tu sector, tus productos o tu filosofía de trabajo.

Muchas veces confundimos marketing con publicidad y nos volvemos egocéntricos hablando solo de nosotros, no es fácil cambiar esto pero el esfuerzo merece la pena cuando llegas a estar realmente conectado con tu audiencia.

¿Cómo crees que podemos ser recordados por nuestra audiencia?

El ego: ese niño mimado, miedoso y egoísta

El ego, ese niño mimado, miedoso y egoísta

El ego: ese niño mimado, miedoso y egoísta

Durante mi última etapa de bajona decidí profundizar en mis problemas para no seguir cayendo en los mismos ciclos negativos de siempre: estrés, ansiedad… Trabajé en una análisis bottom-up, es decir, fui desde los síntomas más evidentes a las causas más profundas llegando a la conclusión que todo es culpa del ego.

Quizá te parezca una obviedad que los problemas vengan del ego pero a mí no se me había pasado por la cabeza hasta entonces y al descubrirlo empecé a indagar en las diferentes manifestaciones del ego y cómo me afectaban.

El resultado final fue caricaturizar al ego como un niño mimado, miedoso y egoísta que todos tenemos dentro, de esta forma me es más fácil pelearme con él. Cada una de estas 3 características nos influye negativamente en muchos aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, que sea mimado nos hace querer salirnos con la nuestra aunque no tengamos razón, que sea miedosos nos asusta para que no hagamos cosas nuevas y que sea egoísta nos aleja de los seres sociales que somos.

Evidentemente cada uno cojea más de un lado que del otro, y a mí la parte que me estaba jodiendo vivo es la del miedo, pero no un miedo obvio sino uno más rebuscado relacionado con el control. Mi problema es que mi ego necesita tener todo bajo su control para estar tranquilo, lo que si eres emprendedor supone un gran problema.

La incertidumbre es la única constante en la vida de un emprendedor por lo que intentar controlar esta incertidumbre produce ansiedad, que viene a ser miedo del futuro. Así que lo “único” que tenía que hacer el dejar ir todo aquello que no puedo controlar y centrarme en lo que realmente puedo influir. Más fácil de hacer que decir y todavía sigo trabajando aunque es fundamental haber llegado a estas conclusiones.

No sé decir si el ego es algo malo de lo que hay que deshacerse, en la línea budista, o si podemos aprender a utilizarlo en nuestro favor, lo que sí sé es que dejarle campar a sus anchas es lo peor que podemos hacer, solo tienes que imaginar a un niño malcriado liándola en un supermercado para darte cuenta el peligro que tiene.

¿Qué haces tú para mantener a raya al ego?

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