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¿Se puede escribir un plan de empresa que sea útil?

Todos los emprendedores modernos sabemos e incluso hemos experimentado en nuestras propias carnes que el plan de empresa ha dejado de ser el núcleo de nuestro proyecto de negocio.

Con las metodologías estamos abriendo los ojos y nos damos cuenta de que el grado de incertidumbre que nos rodea es tal, que tratar de planear hasta el último detalle es una tarea realmente absurda.

La pregunta es: ¿se puede escribir un plan de empresa que sea útil?

Mi opinión es afirmativa, eso sí, dando un enfoque bastante diferente al plan de negocio tradicional. Ahora el núcleo fundamental de nuestro negocio es el modelo de negocio, y el plan de empresa debe ser una extensión de él. Además la ejecución ya no es lineal sino que trabajamos en base a una serie de experimentos e iteraciones que nos proporcionen el aprendizaje necesario para entender mejor nuestro negocio.

Ahora lo importante es trabajar con un plan de empresa ligero, no más de 20 páginas, que nos permita reflexionar y ampliar los conceptos de nuestro modelo de negocio. Además el apartado fundamental es el resumen negocio, que debe reflejar todas las claves que estamos aprendiendo sobre nuestro negocio: problema que queremos resolver, solución que proponemos, beneficios que aportamos, modelo de negocio, factor diferencial y necesidades de financiación.

A partir de aquí todo debe ser orgánico: nuestros experimentos deben alimentar a nuestro modelo de negocio, y nuestro modelo a nuestro plan de empresa. De esta manera iremos plasmando todo lo aprendido y trabajaremos para seguir evolucionando.

Por cierto, le tengamos más o menos aprecio al business plan, sigue siendo una herramienta imprescindible a la hora de buscar financiación. Es por esto, que merece la pena escribir un plan de empresa que sea útil también para nosotros.

Por qué es necesario un plan de empresa

Cuando tenía unos 18 años aprendí lo que era un plan de empresa para ayudar a la que era mi novia por aquel entonces con su trabajo de investigación de bachillerato. La verdad es que acabé haciendo el plan de empresa prácticamente yo solo porque me gustaba ayudarle y porque siempre había tenido el gusanillo emprendedor y esa era una buena oportunidad para aprender más.

Años después, ya en la universidad, puede cursar una asignatura de creación de empresas en ESADE, con los mismísimos estudiantes del MBA, gracias a un convenio con la UPC, y ahí si que tuve que aprender realmente en que consistía un plan de empresa y todo lo que conllevaba crear una empresa sobre el papel. Con el plan de negocio que tuve que hacer hasta llegué a ser finalista en un premio de emprendedores.

En aquel momento creía que el plan de empresa era algo fundamental para cualquier negocio y no entendía como la gente se aventuraba sin haber pasado unos cuantos meses trabajando su propio plan de negocio y dándole mil vueltas sobretodo al plan de finanzas.

Más adelante llegó la oportunidad de crear mi propia empresa de videojuegos, crear empresa y videojuegos, 2 de mis grandes pasiones. Efectivamente pasé varios meses limando asperezas de un plan de empresa que creía que sería mi camino al éxito. Con este plan de empresa logré ganar el premio Bancaja de emprendedores y ser finalista en un par más y también financiación, la cosa iba por buen camino.

Más adelante no se cumplió nada del plan de negocio y el proyecto se fue a pique, esa será otra historia. Entonces comprendí que el clásico plan de empresa no servía para nada con el grado de incertidumbre con el que trabaja una startup. Fue el segundo reality check importante en mi vida. Vamos una hostia importante.

Hace ya un tiempo conocí la metodología del business model canvas y ahí encontré la verdadera esencia del germen de una empresa, el modelo de negocio. Esto más customer development y lean startup creo que son la trilogía necesaria para emprender maximizando las opciones de éxito.

No obstante he seguido evolucionando mi perspectiva sobre el plan de empresa, llegando a la conclusión que es una etapa necesaria, no la primera, pero huyendo de la rigidez del plan tradicional y enfocado siempre al modelo de negocio.

Para mí, el plan de empresa es un mal necesario.