Todos los emprendedores modernos sabemos e incluso hemos experimentado en nuestras propias carnes que el plan de empresa ha dejado de ser el núcleo de nuestro proyecto de negocio.
Con las metodologías estamos abriendo los ojos y nos damos cuenta de que el grado de incertidumbre que nos rodea es tal, que tratar de planear hasta el último detalle es una tarea realmente absurda.
La pregunta es: ¿se puede escribir un plan de empresa que sea útil?
Mi opinión es afirmativa, eso sí, dando un enfoque bastante diferente al plan de negocio tradicional. Ahora el núcleo fundamental de nuestro negocio es el modelo de negocio, y el plan de empresa debe ser una extensión de él. Además la ejecución ya no es lineal sino que trabajamos en base a una serie de experimentos e iteraciones que nos proporcionen el aprendizaje necesario para entender mejor nuestro negocio.
Ahora lo importante es trabajar con un plan de empresa ligero, no más de 20 páginas, que nos permita reflexionar y ampliar los conceptos de nuestro modelo de negocio. Además el apartado fundamental es el resumen negocio, que debe reflejar todas las claves que estamos aprendiendo sobre nuestro negocio: problema que queremos resolver, solución que proponemos, beneficios que aportamos, modelo de negocio, factor diferencial y necesidades de financiación.
A partir de aquí todo debe ser orgánico: nuestros experimentos deben alimentar a nuestro modelo de negocio, y nuestro modelo a nuestro plan de empresa. De esta manera iremos plasmando todo lo aprendido y trabajaremos para seguir evolucionando.
Por cierto, le tengamos más o menos aprecio al business plan, sigue siendo una herramienta imprescindible a la hora de buscar financiación. Es por esto, que merece la pena escribir un plan de empresa que sea útil también para nosotros.
