Pon un fracaso en tu vida

Fracaso

El fracaso está sobrevalorado, esto es así y los que hemos fracasado lo sabemos aunque no queramos admitirlo.

En España hemos pasado de un rechazo al fracaso y fracasado brutal, a ensalzar el acto de fracasar como si fuera más que un éxito. Y no nos vamos a engañar, aquí lo que hemos venido a hacer es a conseguir el éxito, punto y final (aquí podría haber acabado el post pero quizá me habría quedado un poco corto :P )

Lo importante del cambio de mentalidad en el que estamos inmersos por la influencia de EEUU, sobre todo su Silicon Valley, no es darle mucho valor al fracaso sino minimizar su impacto en la reputación, moral y salud mental de todo aquel que lo padece.

Vivimos en una sociedad que ha estigmatizado el fracaso y al fracasado desde que yo tengo uso de razón, y supongo que antes. La educación tiene casi toda la culpa, pero ya hablaré de esto en un futuro, que le tengo ganas al tema.

De repente nos llega todo el torrente de azúcar en vena que parece ser Silicon Valley, cual película Disney, y nos dicen que fracasar no es malo sino que además los emprendedores necesitan 3 o 4 fracasos antes de tener éxito, y que se aprende mucho más de estos fracasos que del éxito.

Vamos a ver, de lo que realmente se aprende es del éxito, aprendes a hacer las cosas bien, por algo estás teniendo éxito. Del fracaso lo único que se aprende es que has hecho mal las cosas, pero es que ni sabes cuáles has hecho mal ni cuáles has hecho bien, como mucho lo intuyes.

Eso sí, más allá del aprendizaje intrínseco, tenemos la forja de carácter que puede ofrecerte un fracaso. Y digo puede, porque existe la posibilidad, bastante grande, que no solo no aprendas nada sino que además te hundas psicológicamente por el camino y te arruines, aunque lo del dinero es lo de menos en este caso.

Me voy a sincerar con vosotros. Yo monté una empresa de videojuegos hace unos años y tiempo más tarde el resultado me llegó en 2 partes: la quiebra y la depresión. Y aprender, pues aprendí que el plan de empresa es una mierda y que tener muchos gastos fijos es la ruina, 2 obviedades vamos.

Y yo soy de los que tienen relativamente poco miedo al fracaso pero cuando llegó, la hostia fue importante. Pero lo que realmente me hundió no fue el fracaso en sí mismo, algo influiría digo yo, sino el estrés. Después de muchos meses al límite trabajando incontables horas y buscando dinero hasta debajo de las piedras, en el momento en el que paré, me hundí. Simple y llanamente, la falta de acción de un día para otro me dejó muy tocado. Otra cosa que aprendí, mejor trabajar poco y bien que mucho y acabar echo mierdas.

Algún día escribiré un tocho post explicando con pelos y señales mi gran fracaso, emulando al gran Javier Echaleku.

Para mí lo importante del fracaso no fue el aprendizaje, sino el cambio en la forma de ver y entender las cosas (matizo que esto no lo aprendí, me llegó casi como una epifanía). Después de una época oscura, empecé a entender que a mí me iba la marcha y que lo mío era emprender, pero con más calma aunque la misma pasión.

Si eres capaz de tener éxito a la primera, genial, si no puedes elegir dedicarte a otra cosa, pero si escoges volverlo a intentar, verás que ya no eres el mismo y disfrutarás mucho más del viaje.

No ensalcemos el fracaso, pero tampoco estigmaticemos al fracasado. Lo importante de caerse mil veces es levantarse mil una.

Un par de enlaces extra:

Imagen: Heart Industry.

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  • Pingback: Bitacoras.com

  • http://twitter.com/JeronimoSanchez Jerónimo Sánchez

    Hoy no puedo estar de acuerdo contigo.

    Me gusta diferenciar los términos “fracaso” y “equivocación”. Cuando un negocio no funciona no es porque seas un fracasado, sino porque te has equivocado. Así de simple. Tu mismo reconoces que después de tu primer intento en montar una empresa te diste cuenta de que debías tomártelo con más calma –hiciste un análisis post mortem o tuviste una Epifanía… aquí cada uno se da cuenta de las cosas de una manera–. Y estoy seguro de que te diste cuenta de muchas más cosas que no mencionas en este post. El resultado es que descubriste que hiciste cosas mal, y ahora haces las cosas de distinta manera. Eso se llama “aprender”.

    Estoy de acuerdo en que no es necesario equivocarse para tener éxito. Y tampoco alentar a que la gente se equivoque. Pero excepto para unos pocos privilegiados, equivocarse es la forma más rápida que tenemos de aprender. No es realista aspirar a hacerlo bien a la primera –aunque sí lo consigues,¡perfecto!–, como tampoco es realista pensar que un niño de un año va a salir caminando la primera vez que se ponga de pie. De hecho, casi siempre es posible hacer las cosas mejor, por lo que en cierto modo siempre estamos equivocándonos y aprendiendo.

    ¿Y qué es fracasó, entonces? En mi opinión, fracaso es un concepto subjetivo, y su significado depende del que le queramos dar cada uno. Vaya, que si fracasas es porque quieres. Tras tu primer intento empresarial caíste en una depresión quizá porque pensaste que habías fracasado, en lugar de pensar que, simplemente, te habías equivocado. Imagino que finalmente te diste cuenta de ello, y por eso volviste a intentarlo. ;-)

    • http://www.xavisanchez.com/ Xavi Sanchez

      Gracias por tu comentario Jero :)

      Creo que estamos más de acuerdo de lo que parece, creo que es más cuestión semántica que otra cosa.

      En este artículo utilizo el concepto de fracaso tal cual se utiliza en el mundo emprendedor, aunque para mí no sea el mismo. A grandes rasgos sería cerrar una empresa porque no has sabido hacerla funcionar, más o menos.

      En cambio equivocarse es sano, necesario y parte del proceso del éxito. Pero una equivocación, según mi interpretación, no conduce a cerrar una empresa.

      Para mí una startup es un vehículo de experimentación y aprendizaje, para conseguir dar con un modelo de negocio que funcione, y cada equivocación te hace acercarte más a este modelo. Yo intento arriesgar un poquito de vez en cuando, y eso hace que me equivoque más que si no hiciera nada, pero me permite progresar.

      Y sobre mi caso en concreto, nunca pensé que había fracasado según mi concepto de fracaso. Para mí el fracaso habría sido no intentarlo. La depresión vino por las ingentes cantidades de estrés y cansancio acumulado.