La semana de las excusas: no es buen momento no sirve de excusa

“No hay mejor momento para emprender que empezar hoy mismo”

Esta es la madre de las excusas para no emprender, y engloba al resto de excusas que hemos visto esta semana.

Nunca vamos a encontrar el momento idóneo: soy demasiado joven o demasiado viejo, no tengo dinero, no tengo conocimientos o no tengo tiempo. Pero además de estas situaciones personales, ampliamos la excusa de no es buen momento a la situación político-económica de nuestra región, país o incluso mundial.

Vale, aceptamos crisis como situación que acojona para decidirse a emprender pero, si no estamos enfocados a sectores como por ejemplo la construcción, que la situación no sea ideal no quiere decir que no existan oportunidades o que vaya a ser necesariamente más difícil.

Nos ha tocado vivir en una época de grandes cambios, y aquí hay premio para los espabilados. El enfoque escribo un plan de empresa, salgo a buscar financiación y luego ya si eso desarrollo el producto, ya no funciona, así que si ese es tu camino… mejor olvídate.

En cambio, si nos dedicamos a observar nuestras necesidades y las de otros, problemas no atendidos, cambios en los paradigmas rancios… podemos empezar a testear nuestras ideas a bajo coste, metodologías lean, y encontrar nichos desatendidos por los grandes.

Puedes pensar que ya está todo inventado, pero realmente Internet es lienzo blanco en el que crear todo tipo de nuevos proyectos. Si logramos desaprender toda la carga inútil que llevamos encima, podremos ver con una mirada provocadora las posibilidades infinitas de la red. Cada día nacen nuevos proyectos y, aunque la mayoría desaparece rápido, se demuestra que hay espacio para nuevas experiencias, nuevos diseños, nuevas estrategias…

En los próximos años nacerán cientos de nuevos modelos de negocio totalmente radicales, porque ahora es el momento de romper con lo tradicional y arriesgar.

Puedes pensar que dónde vas con la que está cayendo, pero lo peor que puedes hacer es permanecer inmóvil mientras tu entorno se desmorona. Nadie te asegura ya que tu empleo no vaya a desaparecer de un día para otro, así que puede ser que pensar que no es buen momento se ajuste a la realidad.

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