Excelente charla TED. Quería explicar mis pensamientos sobre el vídeo pero era explicar lo mismo pero peor. Así que os recomiendo ver el vídeo.
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Lo que tú llamas suerte yo le llamo hacer que suceda
Con esta frase lapidaria del título, el inspirador Isra García define lo que es significa suerte para él.
Yo no creo en la buena suerte ni en la mala suerte, quizá en la aleatoriedad pero ni pienso en ello ni me preocupa lo más mínimo. Simplemente no creo que necesite suerte, sino poner toda la carne en el asador para conseguir que sucedan cosas.
Tampoco soy fan de la cultura del esfuerzo de la que habla Isra, 1 sola noche sin dormir para mí ya es demasiado.
Para mí lo que muchos dicen que es suerte se compone de las 3 P:
- Pasión: si no estás trabajando en algo que realmente disfrutes es muy difícil que algo salga bien. Como decía Steve Jobs, si pasa un tiempo en el que cada día te despiertas y no estás contento con lo que haces… puede ser buen momento para cambiar.
- Perseverancia: como decía no creo en el esfuerzo exagerado pero sí en la constancia de trabajar y aprender un día tras otro para ser cada vez mejor.
- Paciencia: unido a la perseverancia, son las 2 cualidades que te ayudarán a seguir caminado cuando las dudas aparezcan. La pasión te ayudará a arrancar la aventura, pero encontrarás altibajos que sin perseverancia y paciencia no lograrás superar.
Mucha gente se acoge a la estúpida expresión de: le llegó el éxito de la noche a la mañana, y a mí me toca la moral.
Para empezar el éxito no te llega, lo tienes que salir tú a buscar. Y para acabar, es cierto que te puedes alcanzar el éxito de la noche a la mañana, sí, después de años trabajando y aprendiendo para conseguir ese despegue.
Y como siempre ilustra mejor un ejemplo que una explicación, os hablaré de uno de los proyectos a los que les tengo más cariño, Emprenderalia.
Creamos Emprenderalia hace casi un año y medio, y lo lanzamos en septiembre de 2011. Éramos conscientes de que es un proyecto de progresión bastante lenta, pero aun así te llegas a desesperar bastante.
Todavía no hemos alcanzado el éxito ni mucho menos, apenas estamos empezando a monetizar mínimamente el blog, pero el crecimiento está siendo interesante en los últimos meses.
Para que os hagáis una idea:
- Hasta febrero de 2012 (6 meses en pie) no conseguimos pasar de los 100 visitantes únicos diarios
- Hasta mayo (9 meses en pie) no conseguimos pasar de los 200 visitantes único diarios
- De mayo a agosto (1 año en pie) estuvimos estancados
- En septiembre casi 300 visitantes único por día
- En octubre casi 400
- En noviembre más de 500
- Y en diciembre llevamos una media de más de 600
La lectura que hago yo de esta progresión es que la gran mayoría me hubiera dicho que me dedicara a otra cosa, y que si el proyecto hubiera sido de otra persona, muy probablemente lo habría abandonado a los pocos meses, como suele pasar con tantos y tantos blogs.
Evidentemente el éxito de cualquier proyecto no se puede medir en visitas, pero para un blog ciertamente sin visitas es muy difícil alcanzar los objetivos.
¿Y cuáles fueron los factores para tener la suerte de empezar a tener un tráfico mínimamente decente de la noche a la mañana?
- La pasión con la que escribo los artículos y aprendo a escribir mejor, busco y contacto con expertos para que colaboren con nosotros, y mejoro el proyecto día a día
- La perseverancia de llevar casi 1 año y medio trabajando para mejorar el blog, “atosigando” (si habéis colaborado con nosotros, sabéis que no soy pesado, soy “insistente”
) a los colaboradores para que nos escriban un artículo - La paciencia de aguantar más de 1 año sin ver los frutos de tanto trabajo
Hay un factor que no he comentado por no ser individual, pero el apoyo de compañeros también es un punto clave para “tener suerte”. Y en Emprenderalia, además de contar con muchos y muy buenos colaboradores, somos varios los que hemos arrimado el hombre aunque yo sea el que arma más escándalo
No esperes que estén todos los semáforos en verde a la vez
Si estás esperando que se alineen los astros de forma que el ascendente de sagitario esté en la casa de Neptuno… vamos mal. Lo tuyo son excusas.
Esto es muy de emprendedor de boquilla: tengo una idea fantástica, que no te cuento para que no me la robes, pero hasta que no haya ahorrado tanto/haya pasado la crisis/encuentre la tecnología Y/… no puedo hacerlo. Pues amigo… te quedas sin emprender para toda la vida.
Nunca vamos a encontrar ese momento dulce que nos gustaría, porque no existe y si existiera nos inventaríamos una excusa nueva.
Tampoco aconsejo lanzarse a la aventura sin más, pero en cuanto hay un mínimo de circunstancias favorables, es mucho mejor empezar que seguir esperando una pequeña mejora de la situación.
Personalmente soy muy crítico con la actitud de “hasta que no lo sepa hacer perfecto no lo hago”, mi punto de vista es más cercano a: sé lo suficiente para empezar y ya aprenderé por el camino a hacerlo mejor.
Si no son tareas críticas, probando y fallando se aprender a hacerlo bien, y además no sólo te enriqueces por el camino sino que das con soluciones que de otra forma no habrías descubierto.
No esperes a tener todos los semáforos en verde, si el primero se enciende puedes ir empezando tu aventura.
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Vemos pero no miramos, oímos pero no escuchamos
¿No te ha pasado nunca que estás escuchando una canción o mirando una película, y de repente te das cuenta de que no sabes que ha pasado en los últimos minutos?
No es que tengamos el famoso trastorno del déficit de atención, sino que es difícil mantener la atención de forma continuada, y mucho más si haces multitarea.
En los negocios pasa algo similar, podemos ver una hoja de cálculo con previsiones/tesorería/presupuestos pero no miramos más allá de los números. Y podemos oír las opiniones de clientes/proveedores/socios pero no escuchamos realmente lo que nos dicen.
Para un emprendedor esto es simplemente inaceptable. Acostumbrarnos a mirar y a escuchar con todos nuestros sentidos (soy consciente de que en cada acción solo se usa un sentido pero el resto son importantes), es clave para conseguir alcanzar el éxito.
Cuando estamos arrancando un proyecto y nos guiamos por las metodologías lean, está claro que el foco de atención lo queremos poner en el cliente pero… ¿estamos realmente mirando las acciones del cliente y escuchando sus comentarios, o sólo vemos y oímos y nos quedamos con lo que nos interesa?
La atención consciente es una habilidad que se puede desarrollar y, como algunas otras, no solo es positiva para nosotros a nivel personal, sino que a nivel empresarial puede ser incluso toda una ventaja competitiva.
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Aprender a vivir con la incertidumbre
Si hay algo cierto es que emprender equivale a incertidumbre
Creo que las teorías de Eric Ries y Steve Blank son clave para entender esto. En ellas explican que una startup a diferencia de una empresa establecida, trabaja en unas condiciones de incertidumbre extremas y que por eso no funcionan las metodologías y herramientas tradicionales, como el plan de empresa.
Realmente al empezar un proyecto no sabemos absolutamente nada, es una verdad que acojona pero no por eso debemos ignorarla. Evidentemente tenemos nuestras hipótesis y habremos hecho nuestras investigaciones, pero de lo que creemos a lo que realmente pasará… va un mundo, amigos.
Para mucha gente convivir con esta incertidumbre puede ser tan complicado que directamente se puede convertir en la razón de acabar con un negocio. Por eso es importante saber desde el primer momento que vas a tener que aprender a vivir con la duda constante de si estás haciendo las cosas bien, y saber diferenciar cuando hay que perseverar y cuando pivotar. Mucho lean y todo lo que queráis, pero tan malo es no saber cambiar el enfoque a tiempo como no aguantar el tiempo suficiente en la misma dirección.
Convivir con esta incertidumbre es algo curioso, tan pronto puede manifestarse en forma de cosquillitas en el estómago antes de un lanzamiento, o como un estrés brutal que no nos deja ver más allá. Está claro que las cosquillitas son buenas, nos hacen estar despiertos y atentos, mientras que el estrés puede afectar mucho a nuestra salud y proyecto si se prolonga en exceso, y hablo con conocimiento de causa.
Emprender no es para todos, y aunque se puede aprender en cierta medida, la fuerza psicológica necesaria para aguantar cuerdo durante la travesía por el desierto es determinante. No me voy a poner místico pero el Yoga o la meditación pueden ayudar mucho, en su defecto hacer deporte a diario es apostar por la salud y la estabilidad emocional y mental.
photo credit: Ano Lobb. @healthyrx via photopin cc
Pon un fracaso en tu vida
El fracaso está sobrevalorado, esto es así y los que hemos fracasado lo sabemos aunque no queramos admitirlo.
En España hemos pasado de un rechazo al fracaso y fracasado brutal, a ensalzar el acto de fracasar como si fuera más que un éxito. Y no nos vamos a engañar, aquí lo que hemos venido a hacer es a conseguir el éxito, punto y final (aquí podría haber acabado el post pero quizá me habría quedado un poco corto
)
Lo importante del cambio de mentalidad en el que estamos inmersos por la influencia de EEUU, sobre todo su Silicon Valley, no es darle mucho valor al fracaso sino minimizar su impacto en la reputación, moral y salud mental de todo aquel que lo padece.
Vivimos en una sociedad que ha estigmatizado el fracaso y al fracasado desde que yo tengo uso de razón, y supongo que antes. La educación tiene casi toda la culpa, pero ya hablaré de esto en un futuro, que le tengo ganas al tema.
De repente nos llega todo el torrente de azúcar en vena que parece ser Silicon Valley, cual película Disney, y nos dicen que fracasar no es malo sino que además los emprendedores necesitan 3 o 4 fracasos antes de tener éxito, y que se aprende mucho más de estos fracasos que del éxito.
Vamos a ver, de lo que realmente se aprende es del éxito, aprendes a hacer las cosas bien, por algo estás teniendo éxito. Del fracaso lo único que se aprende es que has hecho mal las cosas, pero es que ni sabes cuáles has hecho mal ni cuáles has hecho bien, como mucho lo intuyes.
Eso sí, más allá del aprendizaje intrínseco, tenemos la forja de carácter que puede ofrecerte un fracaso. Y digo puede, porque existe la posibilidad, bastante grande, que no solo no aprendas nada sino que además te hundas psicológicamente por el camino y te arruines, aunque lo del dinero es lo de menos en este caso.
Me voy a sincerar con vosotros. Yo monté una empresa de videojuegos hace unos años y tiempo más tarde el resultado me llegó en 2 partes: la quiebra y la depresión. Y aprender, pues aprendí que el plan de empresa es una mierda y que tener muchos gastos fijos es la ruina, 2 obviedades vamos.
Y yo soy de los que tienen relativamente poco miedo al fracaso pero cuando llegó, la hostia fue importante. Pero lo que realmente me hundió no fue el fracaso en sí mismo, algo influiría digo yo, sino el estrés. Después de muchos meses al límite trabajando incontables horas y buscando dinero hasta debajo de las piedras, en el momento en el que paré, me hundí. Simple y llanamente, la falta de acción de un día para otro me dejó muy tocado. Otra cosa que aprendí, mejor trabajar poco y bien que mucho y acabar echo mierdas.
Algún día escribiré un tocho post explicando con pelos y señales mi gran fracaso, emulando al gran Javier Echaleku.
Para mí lo importante del fracaso no fue el aprendizaje, sino el cambio en la forma de ver y entender las cosas (matizo que esto no lo aprendí, me llegó casi como una epifanía). Después de una época oscura, empecé a entender que a mí me iba la marcha y que lo mío era emprender, pero con más calma aunque la misma pasión.
Si eres capaz de tener éxito a la primera, genial, si no puedes elegir dedicarte a otra cosa, pero si escoges volverlo a intentar, verás que ya no eres el mismo y disfrutarás mucho más del viaje.
No ensalcemos el fracaso, pero tampoco estigmaticemos al fracasado. Lo importante de caerse mil veces es levantarse mil una.
Un par de enlaces extra:
Imagen: Heart Industry.
Superar el miedo
El miedo por si mismo no es ni bueno ni malo, simplemente es una reacción natural de nuestro cerebro. Lo malo es dejarnos llevar por él y vivir bajo su tiranía.
El miedo puede surgir desde una simple decisión como cambiar de marca de yogurt hasta temas con mayores repercusiones como una entrevista de trabajo, en distintos grados evidentemente.
El artículo no es una disertación sobre el miedo sino un ejemplo vivido en primera persona que me apetecía compartir.
Somos pocos los afortunados que hemos aparecido en radio o televisión, en mi caso doblete, hablando de nuestros proyectos, sueños y andaduras. Y digo afortunados no por el componente mediático sino por la oportunidad de mirar cara a cara a nuestros miedos, salir de la zona de confort que le llaman.
Primero os cuento mi última experiencia y luego me remonto a las anteriores para contextualizar la situación.
A finales de agosto me llamaron del extinto programa Extraradi de Com Ràdio, una emisora catalana, para participar en su último programa. El motivo era por mi participación anterior en el mismo programa 4 años antes, siendo el primer emprendedor en ser entrevistado por el programa que nacía por aquellas fechas. En aquella ocasión la entrevista surgió por la creación de la empresa de videojuegos que creé y por el lanzamiento de nuestro primer juego. La nueva entrevista venía en clave de retrospección para saber que había sido de aquel primer emprendedor. Podéis escuchar el fragmento (en catalán) a continuación:
Como véis no era mi primera experiencia en la radio, y además esta vez iba a ser por teléfono que impone menos, pero aun así el miedo hizo acto de presencia y con energía
La llamada me llegó un miércoles creo recordar y la entrevista fue el viernes 2 días después. Pues fueron 2 días moviditos… El miedo fue desde niveles muy pequeños generando pequeñas dudas, hasta niveles más altos coqueteando con la idea de anular la entrevista.
Primero empecé a pensar que la entrevista no reportaría demasiado a nivel de visibilidad, por lo que dudaba si compensaba “el mal rato”. Lo siguiente fue empezar a dudar de mis dotes de conversación en catalán, soy catalán pero de padres andaluz y extremeña y además hablo en castellano con casi todo el mundo, aunque era mi 4-5 entrevista en catalán. Durante la misma mañana del viernes el acojone ya era considerable y me imaginaba mil excusas para cancelar la entrevista, eso sí de lo más diversas y originales (esto sí que es pensamiento lateral
)
Muy resumido pero creo que os hacéis una idea del proceso de apoderación del miedo. En el otro lado de la balanza, combatía estos pensamientos negativos con otros positivos como: si ya he echo 4-5 entrevistas en la radio, salido en la tele, dado alguna charla… ¿por qué cojones debería tener miedo a una pequeña entrevista por teléfono? Realmente hace tiempo que no hago acto de presencia tan pública, mi “época dorada” fue hace 2-3 años, pero pensé que todo el trabajo que ya había hecho me serviría para afrontar este tipo de situaciones con mayor tranquilidad.
La lucha fue encarnizada, pero yo soy muy chulo con voz interior, y conseguí mandar a tomar viento a mis miedos, pasar muchos nervios y finalmente alzarme victorioso!
Algunos pensaréis que una entrevista por teléfono no es nada, otros solo de pensarlo sudaréis, yo era más de este segundo grupo hace unos años.
Cuando creé la empresa de videojuegos, tuve muy claro que debía trabajar mucho en superar mis miedos escénicos, y aunque lo pasé muy mal a veces conseguí cosas con las que ni soñaba un par de años antes:
- Algunas conferencias y mesas redondas, incluida una que me hace especial ilusión porque compartí mesa con Nacho Vigalondo y John Tones.
- 3 apariciones en la tele, la más destacada fue mi participación en el programa Emprenedors de TV3, en la que tuve que defender mi proyecto delante de un tribunal y cámaras. De más de 700 participantes conseguí estar entre los 40 semifinalistas
- 4-5 entrevistas en la radio, y encima en catalán con lo que mi fluidez se resiente un poco.
- Participaciones en eventos, reuniones comerciales…
Además llegué a sentirme “cómodo” sobre todo con las charlas
No destaco esta lista para “fardar”, sino para que los que tengáis este tipo de miedo como yo, sepáis que se puede trabajar y llegar a conseguir hacer cosas “imposibles”. ¿Una charla delante de 200 personas :S? Se puede
Y aun así, fijaros que unos años después vuelven los mismos miedos, pero esta vez sabes que ya pudiste una primera vez, y que tú eres más chulo que ellos
La semana de las excusas: no es buen momento no sirve de excusa
“No hay mejor momento para emprender que empezar hoy mismo”
Esta es la madre de las excusas para no emprender, y engloba al resto de excusas que hemos visto esta semana.
Nunca vamos a encontrar el momento idóneo: soy demasiado joven o demasiado viejo, no tengo dinero, no tengo conocimientos o no tengo tiempo. Pero además de estas situaciones personales, ampliamos la excusa de no es buen momento a la situación político-económica de nuestra región, país o incluso mundial.
Vale, aceptamos crisis como situación que acojona para decidirse a emprender pero, si no estamos enfocados a sectores como por ejemplo la construcción, que la situación no sea ideal no quiere decir que no existan oportunidades o que vaya a ser necesariamente más difícil.
Nos ha tocado vivir en una época de grandes cambios, y aquí hay premio para los espabilados. El enfoque escribo un plan de empresa, salgo a buscar financiación y luego ya si eso desarrollo el producto, ya no funciona, así que si ese es tu camino… mejor olvídate.
En cambio, si nos dedicamos a observar nuestras necesidades y las de otros, problemas no atendidos, cambios en los paradigmas rancios… podemos empezar a testear nuestras ideas a bajo coste, metodologías lean, y encontrar nichos desatendidos por los grandes.
Puedes pensar que ya está todo inventado, pero realmente Internet es lienzo blanco en el que crear todo tipo de nuevos proyectos. Si logramos desaprender toda la carga inútil que llevamos encima, podremos ver con una mirada provocadora las posibilidades infinitas de la red. Cada día nacen nuevos proyectos y, aunque la mayoría desaparece rápido, se demuestra que hay espacio para nuevas experiencias, nuevos diseños, nuevas estrategias…
En los próximos años nacerán cientos de nuevos modelos de negocio totalmente radicales, porque ahora es el momento de romper con lo tradicional y arriesgar.
Puedes pensar que dónde vas con la que está cayendo, pero lo peor que puedes hacer es permanecer inmóvil mientras tu entorno se desmorona. Nadie te asegura ya que tu empleo no vaya a desaparecer de un día para otro, así que puede ser que pensar que no es buen momento se ajuste a la realidad.
Otras grandes excusas:
La semana de las excusas: no tengo tiempo no sirve de excusa
“Quien quiere hacer algo de verdad, encuentra tiempo para hacerlo, quien no, lo que encuentra son excusas.”
Suele pasar que los señores/as que siempre vamos ocupados, vemos con envidia a la gente que parece estirar el tiempo y hace todas las cosas que a nosotros nos gustaría.
Vamos a dejarnos de tonterías: el día tiene 24 horas para todos, ni más ni menos. Así que la excusa de “es que no tengo tiempo para hacer tal cosa” es muy mala excusa, incluso para algo que requiere gran dedicación como emprender.
Voy a poner como ejemplo 2 personas a las que admiro y a las que parece que los días les duran más:
Carlos Bravo, fundador de Coguan
Lo de Carlos es digno de estudio. No solo es un emprendedor al que le van bien las cosas, su empresa de publicidad lleva unos cuantos años a buen ritmo, sino que además tiene tiempo de escribir un post al día en su blog, twittear con frecuencia… y además corre maratones. No está mal eh!
Entre lo que acabo de explicar hay una característica recurrente en la gente a la que le da tiempo de hacer “todo”, el deporte. Parece mentira pero dedicar una hora, o más, al día para hacer deporte, no solo no te permite hacer más cosas, sino que a la larga te potencia para conseguir mucho más con menos.
El deporte tiene múltiples beneficios, los que nos interesan en este caso son los de mejorar la capacidad de concentración y aumentar la energía. Con esto conseguimos poder acometer más trabajo en menos tiempo. Eso sí, no esperes un cambio espectacular en 2 días, esto requiere tiempo y al principio estarás más cansado, paciencia.
Franck Scipion, blogger en Ingresos al Cuadrado
El ejemplo de Franck debería estar en los libros de marca personal, simplemente lo ha clavado.
A diferencia de Carlos, Franck no era un emprendedor a jornada completa hasta hace muy poco. Así que ha estado más de 2 años compaginando su trabajo por cuenta ajena, con un proyecto muy interesante, que es en sí mismo un caso de estudio de Franck.
¿Quién dice que no se puede emprender trabajando por cuenta ajena? Franck creó el proyecto Ingresos al Cuadrado hace más de 2 años, y desde entonces ha ido creciendo con una dedicación de solo 2 horas diarias. Y lo que ha conseguido es más que interesante, no tienes más que mirar estas cifras: Resumen de agosto de 2012.
La grandeza de Franck reside en haber preparado el terreno, durante bastante tiempo, para su gran desembarco como emprendedor full time. Porque ya no existen empleos estables, porque incluso a los mejores les echan a la calle.
Si te quedas sin empleo, por lo menos que te pille preparado como a Franck.
¿Por qué hay gente que puede hacer tantas cosas?
Las claves están en la disciplina, la perseverancia y el sentido común. Tanto Franck como Carlos, son personas que producen muchísimo y aprovechan el tiempo.
Franck decidió que dedicaría 2 horas al día a su proyecto, pero su día no pasó a tener 26 horas por eso. Seguramente sacrificó cosas que le apetecería más hacer después de llegar del trabajo cansado, como ver la tele, leer, navegar por Internet…
Y Carlos cada noche escribe un artículo, con lo que tiene que dejar de hacer otras cosas como… no hacer nada.
Estos ejemplos ilustran una gran verdad: quien quiere hacer algo de verdad, encuentra tiempo para hacerlo, quien no, lo que encuentra son excusas.
¿Necesitas un impulso?
No todo es sacrificar otras actividades para poder dedicar más tiempo a emprender. Aprender a ser productivo es un salto cualitativo.
Tenemos que ser sinceros, trabajamos mal. Dedicamos tiempo a cosas innecesarias, nos distraemos con frecuencia, preferimos dedicar más tiempo a las tareas que nos gustan que a las que de verdad importan…
Os dejo 2 recetas que a mí me están sirviendo mucho para mejorar mi productividad trabajando el mismo o menos tiempo que antes:
- Aplica Pareto (80/20): según parece, el 20% de nuestras actividades produce el 80% de los resultados. Esto es así, x% arriba x% abajo. Si interiorizamos esto y aprendemos a escoger las tareas que reportarán más resultados, podemos quitarnos de un plumazo una carga enorme de trabajo.
- Aprende GTD ya: Get Things Done es una metodología productiva desarrollada por David Allen, con el objetivo de trabajar con menos estrés, alineando las tareas con los objetivos, liberando la mente y organizando todo muy bien. Nos os voy a engañar, GTD requiere de un gran esfuerzo y compromiso, pero la mejora es tan tan grande que merece muchísimo la pena.
Otras grandes excusas:
La semana de las excusas: no sé lo suficiente no sirve de excusa
“Se aprende más andando el camino que estudiando el camino (de mi propia cosecha)”
El 99,99% de los emprendedores empieza su aventura sin saber todo lo que tenía que saber (y esto lo dicen 9 de cada 10 dentistas
). Realmente lo que enseña la teoría y lo que te encuentras en la práctica difieren de manera considerable.
Esto lo sufrí en mis propias carnes con la empresa de desarrollo de videojuegos que fundé hace algunos años, y que cerré pocos años después. Digamos que tampoco pensaba que conociera todo lo necesario para montar la empresa, pero pasé muchos meses armando un “buen” plan de empresa y ganando algún concurso de emprendedores. La lógica me decía que habiéndolo preparado tanto y teniendo cierto reconocimiento, las cosas podrían salir bien… Pero, crisis global aparte, todo fue muy diferente de lo planificado y no supimos reaccionar a tiempo.
Desde entonces confío más en aprender haciendo que estudiando/investigando/planificando. Pasé de ser fiel seguidor del plan de empresa a convertirme al “lean startupismo”. Ningún plan resiste la prueba del algodón, así que lo mejor es empezar cuanto antes y aprender sobre la marcha gracias a tus clientes.
No me mal interpretéis, para mí la formación continua es esencial para el éxito en cualquier cosa, no solo emprender. A diario dedico tiempo a leer artículos de diversos temas para mantenerme al día, y cada mes leo un libro “formativo”, además de participar en algún curso.
Lo que me refiero es que no puedes esperar a tener la formación perfecta, y todos los conocimientos necesarios, para montar una empresa, porque eso no existe. Es tanta la cantidad de información que debería conocer un emprendedor, no hay más que mirar la variedad de categorías que tocamos en Emprenderalia, que solo con pensarlo puedes acaba paralizado.
Si crees que te faltan conocimiento, lo mejor que puedes hacer es empezar a aprender hoy mismo, y en cuanto consigas un mínimo de formación ponerlo todo a prueba.
Otras grandes excusas:


